Nadia Volonté: "El riesgo de traducir es el malentendido, eso es lo que hay que evitar"



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Programa N° 548. Nos visitó la escritora y traductora Nadia Volonté para hablar de su libro Ambactus, que en galo quiere decir servidor y es el nombre que recibe el cargo de embajador como así también el conjunto de empleados que tiene a sus órdenes. "El concepto es que el embajador es un servidor de su país y la embajada también", nos dirá la autora.

Ambacuts es una novela que transcurre en la embajada de un país (sud)africano en Buenos Aires en tiempos de kirchnerismo. Allí conviven -además de embajador y cónsul- encargadas del área de Comercio, de Política, secretarías, recepcionistas y choferes. En ese contexto se hace foco en el trabajo de una traductora oficial "muy de manual, muy estricta" y "con bajo contacto con su entorno", que nos mostrará la dependencia que genera su rol en distintas situaciones y circunstancias de lo más variadas: un coctel de rutina, una reunión donde hay que discutir el sueldo de los empleados de la embajada, o la traducción de una noticia como el fallo de la Corte respecto de la medida cautelar que interpuso el grupo Clarín contra dos artículos de la ya inexistente Ley de Medios. ¿Se es neutral en esos casos?

La novela está estructurada en dos escritos y cada uno de ellos tiene sus glosas. Los dos períodos bien marcados responden a dos embajadores distintos y con líneas políticas opuestas: el primero es un referente en su país ("el lider del partido opositor a Mandela, una persona muy representativa") y la segunda es la hija de Nelson Mandela ("todo lo contrario al anterior embajador en cuanto a formación y backaground").

Ah, olvidábamos decir: Nadia Volonté trabajó durante cinco años como intérprete diplomática en la Embajada de Sudáfrica. "Es una fábula autobiográfica en algún punto", nos dijo. "Yo era traductora intérprete de un embajador en la embajada sudafricana. Me interesaba contar el lado B de la diplomacia utilizando la traducción como lenguaje. No buscaba que el personaje traductor fuera el único que interpretara, sino que la construcción de la interpretación se diera en el entrecruzamiento de miradas que estaban muy cargadas de prejuicios, estereotipos, sexismo y xenofobia. Seguramente es una novela políticamente incorrecta porque está cargada de eso. Es lo que subyacía a los cócteles, a las visitas oficiales y a toda la representación hacia afuera".

La manera en que aparece Argentina dentro de las glosas es para prestar atención. Nunca olvidamos que estamos sumergidos en la atmósfera burocrática de un sitio extranjero que indefectiblemente se impregna de los vicios, modos y discusiones de nuestro país. La vida política argentina se deja ver a través de las reuniones que los embajadores tienen con políticos y autoridades locales. Allí se produce lo que podríamos llamar un choque de idiosincracias, por ejemplo cuando un gobernador de la provincia de Buenos Aires deja plantado al embajador a último momento y sin previo aviso. Visto con el ojo del extranjero eso es lo que condena al país a "un eterno subdesarrollo".

En la conversación con Volonté fuimos de lo autobiográfico al funcionamiento de la embajada, del rol de una intérprete oficial a los malentendidos, de los ojos rojos de Luca Prodan a la lectura de la Glosa 13 (impecable).

La entrevista la descargan ACÁ  y al escuchan abajo. 

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