jueves, 7 de julio de 2016

"Tenemos una admiración enorme por todo aquel que intente hacer una nueva melodía". Retrato sonoro del Dúo Orozco Barrientos y Lucio Mantel


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Programa N° 559. El sábado pasado en el CAFF se produjo un encuentro de alto impacto, porque compartieron fecha el dúo Orozco- Barrientos y Lucio Mantel. Antes los entrevistamos ACÁ.

Para algún despistado, unos son mendocinos y tienen un repertorio de cuecas, gatos y tonadas; el otro es porteño y su búsqueda tiene que ver con tratar de estirar los límites de la canción. Los tres son compositores que están aportando al cancionero popular un repertorio nuevo hecho de belleza, tierra, poesía y unas armonías y melodías estupendas. Y algo más (e importante): tanto unos como el otro tratan de tantear hasta dónde se puede llegar dentro de lo que hacen. 

La aparición del dúo Orozco-Barrientos con Celador de sueños -su primer disco, en 2004- fue rutilante. Producido por Gustavo Santaolalla, la amalgama entre el toque de Tilín Orozco y la sensibilidad algo rockera en el canto de Fernando Barrientos hizo de sus composiciones algo novedoso, sensible y vital. 

Por su parte, la historia musical de Lucio cuenta que tocó de todo: tango, samba, música clásica y rock. Su primer disco solista, Nictógrafo, llegó en 2008. La manera de presentarse en sociedad fue con Refugio, la canción que abre el disco y que en su primer verso dice: "Vine escapando de una mancha oscura y espesa / en procura de un refugio contra toda la soledad / transité delirios, miedos, sombras y nubes / hasta que entendí que la soledad era el mismo refugio". Vaya manera de emprender el camino en solitario.

Al escuchar el repertorio de uno y otro se revela una zona compartida. "Tenemos busquedas distintas y en esa búsqueda hay una afinidad muy grande", nos dijo Lucio. Esa afinidad lleva a pensar que hay canciones del dúo que tranquilamente podría haber compuesto él (Camino a Maipú, por ejemplo) y viceversa. Pero hay algo que posibilitó el encuentro arriba del escenario que va más allá de la mirada compartida: la admiración mutua. "Siento la diferencia de proveniencias. Venimos de lugares distintos y eso se nota. Siento una profundísima admiración por el toque de Tilín y por el canto de Fernando", describe Mantel. Tilín devuelve elogio: "Jamás tendría la capacidad de copiarle a Lucio. Nosotros tenemos admiración enorme por todo aquel que intente hacer una nueva melodía, una nueva canción, buscar una nueva imagen, una nueva propuesta o un nuevo color; sino se pone aburrido". 

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La novedad y la originalidad. "Está bien buscar la originalidad, bucear e intentar buscar cosas nuevas. Pero si uno entiende dónde hay una cosa en la que cada uno es distinto, es cuestión de dejar a eso ser. Si yo me disfrazo todo el tiempo y trato de forzar algo que no soy, vamos a encontrar una cosa pomposa y ficticia a la vez" (Lucio Mantel)

El adentro. "Si fuese algo forzado lo que hacemos estamos debiendo el adentro. Atahualpa Yupanqui decía que la calandria tiene la facultad de imitar a todos los pájaros pero carece de canto propio. Son como algunos cantantes populares, decía: siempre nos quedan debiendo el adentro" (Fernando Barrientos).

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