jueves, 28 de julio de 2016

"Hablar de música es muy común y no hay forma de ejercer la música o de practicarla sin hablar". Entrevista al etnomusicólogo Julio Mendívil


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Programa N° 562. Nos comunicamos a Alemania para hablar con el etnomusicólogo y charanguista peruano Julio Mendívil. Acaba de editar En contra de la música. Herramientas para pensar, comprender y vivir las músicas (Gourmet Musical Ediciones), un libro indispensable en el que el autor se entrega a la tarea de desbaratar ideas instaladas que nosotros, trabajados por el sentido común, damos por ciertas. Para hacerlo va hacia el origen y nos recuerda de dónde vienen, quién las construye y qué sentido tiene seguir repitiéndolas como loros sin detenernos a reflexionar el por qué.

Una de las virtudes del libro es que  puede ser leído y entendido por cualquiera sin necesidad de saber de música. Justamente, una de las preguntas que guían su quehacer es: ¿qué significa saber de música?

La charla la pueden escuchar ACÁ.

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Entrevista

- Vos tenés casi tres décadas dedicadas a la etnomusicología. ¿Qué es la etnomusicología? ¿Es más amplio de lo que se entiende por musicología?

- Sí, en el sentido que la etnomusicología entiende a la música no como un texto musical, sino como cultura. Nosotros tratamos de investigar la música no como estructura sonora, sino como un conjunto de elementos que involucra también comportamientos e ideas sobre lo que es la música. Sin el comportamiento y sin las ideas no funcionan los sonidos. Por ejemplo, ir a un concierto de la llamada música clásica y comportarse como en un concierto de punk tendría consecuencias funestas. La música siempre está relacionada con determinados patrones de comportamiento y con ideas sobre la música, entonces eso es lo que nosotros estudiamos: cómo se conceptúa la música en las diferentes culturas del mundo y en los diferentes grupos sociales.

- ¿En qué consiste "En contra de la música"? ¿Es un libro pensado a partir de notas escritas en distintos momentos o te sentaste a escribir el libro de un tirón?

- La verdad es que eran temas que me interesaban, temas que creo que son de interés común: ¿Qué cosa es la música?, ¿cómo se puede clasificar la música?, ¿es la música un lenguaje universal?, ¿la música es solamente melodía o es ritmo?, ¿las facultadaes musicales son raciales o no? Eran temas que me venían ocupando desde hace mucho tiempo y empecé a escribir sobre eso a la manera de artículos y luego decidí unir esos artículos a partir de un vínculo tematico y hacer un libro.

- Para entender de qué hablamos cuando hablamos de música cito algo que escribiste: "El matraquear con placas de metal de los isleños australes emitiendo alaridos incoherentes, fue considerado como "música natural" y no "música"'.

- La idea de que la música es una cosa universal surgió en el SXIX y está muy ligada al pensamiento idealista alemán -que es una corriente filosófica- y a la idea de una música absoluta que se piensa como instrumental. El mejor ejemplo sería la música de Bethoveen donde no tenemos ninguna injerencia de texto ni de temática, sino que la música viene a ser una especie de autorreferencia, vale por sí misma, es plenamente instrumental y no requiere de ninguna ayuda de otras formas de arte. Esta idea que plantea el idealismo alemán se expandió por el mundo a través del colonialismo y ha generado que se armen jerarquías entre músicas cultas y músicas populares y músicas tradicionales. Estas dos últimas categorías han sido siempre vistas como algo inferior y con un menor grado de desarrollo tecnológico.

- Claro, por lo tanto uno valora más una música compleja que una simple.

- Sí, aunque habría que decir que la complejidad es una cosa bastante relativa, porque hay música -por ejemplo, la llamada clásica- que puede tener una complejidad armónica pero rítmicamente puede no tener complejidad. Hay músicas que conceptualmente tienen una complejidad muy grande pero la estructura musical es muy simple. Entonces, es muy difícil hablar de una manera tajante y decir: 'Esta música es más compleja que la otra'. Habría que establecer primero criterios, qué queremos decir cuando hablamos de complejidades. Eso es lo que yo trato de mostrar en mi libro, que hay diferentes criterios para entender qué es buena música y qué es mala música, y que esto tiene que ver mucho con las tradiciones musicales y con las tradiciones culturales de los pueblos que desarrollan los lenguajes musicales.

"La idea de que África es una sola cosa es una reducción imperdonable, es como decir que la música clásica solamente es armonía ¿no? Es lo que pasa en el caso de la música africana, es un cliché y como todo cliché siempre es reductor y crea estereotipos que terminan creando formas de discriminación"

- Uno de los capítulos que más me interesó es el que se titula "¿Tiene sentido hablar de la música?" Allí planteás que en muchas sociedades está extendido que hablar de música es una empresa baladí. Te pregunto: ¿Tiene sentido hablar de música? ¿Qué rol cumple el lenguaje hablado?

- Mira, en verdad la música sin el lenguaje sería imposible. La música es colectiva. Inclusive cuando tocamos algo a nivel individual siempre tocamos algo que está socialmente reconocido como música; o sea, necesitamos a los otros para que tenga una categoría musical. Siempre hay una necesidad de entenderse con el otro y ese entendimiento sólo puede ser a través del idioma. Hablar de música es muy común y no hay forma de ejercer la música o de practicarla sin hablar, lo que pasa es que los musicólogos nos hemos acostumbrado a hablar de partituras como si fuera música y hemos enajenado el sentido de la musica y lo hemos reducido a una representación gráfica (que sería la partitura). Es normal hablar de música y todo el mundo sabe de música, lo que pasa es que los musicólogos sabemos de música de una manera diferente a la común y hemos establecido esta forma diferente como si fuera la correcta. La verdad es que no hay una forma correcta, hay muchas formas de hablar de música; la que tenemos los musicólogos es una especial pero no por eso mejor que otras, simplemente es diferente.

"La complejidad es una cosa bastante relativa, porque hay música -por ejemplo, la llamada clásica- que puede tener una complejidad armónica pero rítmicamente puede no tener complejidad. Hay músicas que conceptualmente tienen una complejidad muy grande pero la estructura musical es muy simple. Entonces, es muy difícil hablar de una manera tajante y decir: 'Esta música es más compleja que la otra'. Habría que establecer primero criterios, qué queremos decir cuando hablamos de complejidades"

- Vos decís que te empeñás en desbaratar mitos y lugares comunes. A medida que avanza en la lectura eso se hace cada vez más claro, por ejemplo, cuando decís que hay determinadas categorías que responden a las necesidades que tiene la industria de catalogar las músicas.

- Así es. Las manera que tenemos de definir las músicas están mayormente condicionadas por nuestra práctica social, entonces lo primero que uno tiene que preguntarse cuando ve una clasificación de la música es para qué clasifico esta música. Dependiendo de los objetivos que yo tenga la voy a clasificar de una forma o de otra. Con esto vemos que cualquier tipo de valoración musical siempre es idioscincrásica. Es un poco el tenor de mi libro tratar de mostrar que no hay una música, hay muchas músicas.

- Está muy extendido que el paisaje determina las músicas: lo africano ligado a lo rítmico. Esa es otra cuestión que vos derribás. Y yo encuentro una novedad cuando vos decís que "muchos idiomas africanos como el ewe, el hausa, el mande o el tiv no conocen la palabra ritmo". 

- La idea [que predomina] es que África es ritmo, que es tambores. Pero, por ejemplo, en el norte de África hay un lenguaje microtonal muy rico, también hay formas musicales polifónicas (en Camerún por ejemplo); eso habla de una gran diversidad. La idea de que África es una sola cosa es una reducción imperdonable, es como decir que la música clásica solamente es armonía ¿no? Es lo que pasa en el caso de la música africana, es un cliché y como todo cliché siempre es reductor y crea estereotipos que terminan creando formas de discriminación. Se espera de lo africano que sea siempre rítmico y que no tenga un desarrollo armónico o vocal. Creo que es importante pensar que todas estas maneras de definir las músicas, de crear discursos de identidades musicales fijas, siempre obedecen a formas políticas.

- Uno, erróneamente, cree que siempre el paisaje o el territorio determina las músicas. Vos marcás que hay casos en que las músicas determinan las conductas de determinadas comunidades instaladas en un territorio.

- Es el caso de los aborígenes australianos. El mapa geográfico que ellos crean culturalmente está regido por los cantos míticos, entonces ahí tenemos un caso en que la música forma el paisaje real, que sería lo contrio a pensar que el paisaje forma las músicas. Yo no digo que esto pase en todas las culturas, lo que digo es que así como el paisaje influye en la música, hay momentos también en que la música determina el paisaje. Entonces, pensar que todos los paisajes determinan la música es también una simplificación. Pensar que la música andina es triste porque los andes son fríos o que la música caribeña es alegre porque hay mucho sol, en verdad eso no tiene ningún fundamento.

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