jueves, 21 de julio de 2016

"Me siento empatado con la vida nombrando a esta gente". Entrevista a Pablo Ramos


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Programa N° 561. Nos visitó el escritor Pablo Ramos con quien nos une un vínculo al aire desde la edición de su primera novela El origen de la tristeza (2004). Desde aquel momento y a medida que fueron saliendo sus libros, siempre vino a presentarlos y fuimos forjando una amistad.

Acaba de editar Hasta que puedas quererte solo, trece crónicas que semejan los doce pasos que un adicto tiene que dar en su rehabilitación, ya sea en Alcohólicos Anónimos o en Narcóticos Anónimos. Cada paso remite a una historia, a una persona que supo cómo entrar pero no cómo salir de la adicción. Pablo los conoció y los retrata. "Un libro dificil de publicar, no difícil de escribir", nos dijo.

El libro nos propone un encuentro con nombres conocidos por quienes leímos con atención sus novelas: Rolando, Isabel, Andrea, su hermano Gabriel. Todos ellos reaparecen, pero de una nueva forma. Nos develan la persona 'real' que construyó el personaje de ficción. Y uno cae en la cuenta de que Hasta que puedas quererte solo es también un libro sobre cómo escribir, sobre cómo hacer para construir personajes a partir de los ingredientes que tienen las personas reales. Es la manera que tiene Ramos de decir: ¿vieron tontos que mi literatura no era una autobiografía que podía escribir cualquiera? Mis novelas son literatura por mucho más de lo que ustedes creen.

"En mi inconciente estaba la necesidad de nombrarlos y acá los nombro. Me siento empatado con la vida nombrando a esta gente. En una ficción vos nombrás o usas imágenes, ahora al decir lo maravillosas que fueron... porque una persona puede ser maravillosa, pero esa maravilla no opera en tu vida. Esta gente operó en mi vida", reconoce.

La escritura de Pablo, entre muchas virtudes, tiene una fundamental: al leerlo uno siente ganas de salir corriendo a escribir como si tal cosa fuera fácil. Él nos dirá: "No hay que deprimirse ante el primer borrador, si yo te muestro los borradores de estas crónicas son muy malos (...) Un escritor escribe en contra de su facilidad, no a favor de ella. Allí donde te trabas, ahí donde fracasa el que escribe, es donde triunfa la novela. Donde te trabás, ahí está el cuento que tenés que escribir".

El programa lo pueden escuchar abajo o descargar ACÁ.

El recorrido: Hasta que puedas quererte solo / ser declarado ciudadano ilustre por el municipio de Avellaneda / su trabajo como bovinador / la marginalidad / la motivación para escribir / juntar días / ¿siempre se odia un adicto? / el detalle de la noche del Martín Fierro ("Ni en pedo iba a subir en pedo ahí.Ahí esperan que el negro sea negro") / la importancia de la estructura. 

Hacia el final llegó Oscar Cuervo y junto a Pablo compartimos un nuevo capítulo de Nietzsche.

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La importancia de la estructura. "Es tan fuerte la estructura que soporta una frase que muy pocos pueden escribir. El lugar más común de los lugares comunes, puesto en un contexto perfecto es un diamante. Porque es el lugar común que vivimos todos en secreto. Nosotros vivimos en lugares comunes, sentimos las cosas más profundas en lugares comunes, lloramos y decimos mamá a los cincuenta años, cuando nadie nos ve, porque nos dejó una mujer y no lo podemos escribir, o sí lo podemos escribir: en un contexto perfecto que lo soporte. Es demasiado pesado, no lo soporta cualquier texto".

Escritura/ lenguaje. "El lenguaje es uso, la escritura es un sistema".

El personaje de las mayores posibilidades. "El personaje principal de las crónicas soy yo, pero el personaje de las mayores posibilidades es el objeto de la crónica, allí donde yo me defino mejor. Me defino definiendo al otro mejor que autodefiniéndome . Ahí está mi diferencia con otras literaturas en primera persona".

Juntar días. "Si hay alguien que se aburre mi vida es una derrota total, aunque haya cien que estén atentos. ¿Por qué?, ¿por qué tanto me preocupa la mirada de los otros?, ¿por qué tan alto es el juicio negativo que tengo de mi, esta idea de ser un deficiente moral, de ser malo porque hice sufrir a mis hermans, a mi mamá, a mi mujer? Eso en la balanza pesa tanto que cuando empezás a poner despacito unos días, a juntarlos, a ser un poco más justo, empezás a intentar no digo quererte solo, pero sí a no odiarte solo. Ya bastante te odian los demás o alguno. Pero el adicto se odia... se odia.

- ¿Siempre se odia el adicto?

- Si claro. Se mete merca, se mete alcohol, se mete en una villa a las tres de la mañana para que le fie un tipo, se deja coger (...) Si eso no es odiarte.


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