viernes, 9 de septiembre de 2016

"En el germen de la contracultura no hay una dialéctica izquierda-derecha" Entrevista con Martín Graziano


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Programa N° 567. Charlamos con el periodista y escritor Martín Graziano. Junto a Sebastián Benedetti publicaron, en 2007, Estación Imposible. Expreso Imaginario y periodismo contracultural, una investigación muy precisa sobre los años de la revista que fundó Jorge Pistocchi que acaba de reeditar -con las correcciones que corresponden- Gourmet Musical. Escribió en solitario Cancionistas del Río de la Plata. Después del rock: una música popular para el siglo XXI y compiló lo textos escritos a lo largo de 50 años por Pipo Lernoud para el flamante Yo no estoy aquí. Rock, periodismo, ecología y otros naufragios (1966-2016).

Martín es oriundo de Tres Arroyos, pero hace mucho tiempo que vive en La Plata. Allí, entre la calle y los pasillos de la facultad de periodismo, desarrolló un olfato (y un interés) que lo llevó a poner la atención en la contracultura. Entendió que para comprender el presente es necesario estudiar el pasado ("uno construye el pasado", nos dirá) y allí fue, solo y acompañado, a revisitarlo para después pensar donde está escondido ese grito actualmente. En ese arco que va del Expreso a los cancionistas, entran y salen cientos y cientos de experiencias comunicacionales y artísticas que se pensaron como alternativa a lo ya impuesto por la cultura oficial de cada época.

El libro sobre Expreso Imaginario "es como un tributo a tipos vinculados al periodismo alternativo- reconoce Graziano. Por lo general quedan afuera del estudio de los claustros universitarios. Si uno recorre la historia del periodismo quedan afuera del canon, como si su aporte hubiera sido lateral o menor. Creo que es momento de empezar a considerar el lugar que han ocupado estos tipos".

Esa escritura a cuatro manos fue también la excusa que encontraron para homenajear un modo de hacer periodismo al que denominan prensa subte. Se refieren así a todas la publicaciones realizadas desde las catacumbas, en los márgenes. Es decir, no hay que pensar a Estación Imposible como una historia del Expreso, sino como una lectura más amplia. "Queríamos ubicar al Expreso en un contexto de prensa alternativa: la que lo precedió y la que lo sucedió, aquello que propició el nacimiento de la revista y la línea de fuga que disparó hacia el futuro. Tiene que ver con que los últimos tres o cuatro años, con Sebastián Benedetti y otros compañeros, fundamos en la Universidad de La Plata el Seminario de periodismo alternativo y contracultura (...) En el seminario articulamos una historia integral del asunto a partir de los laburos que fueron haciendo los alumnos y el propio nuestro. Después de la primera edición, construímos una red mucho más compleja y más extensa. (...) El seminario fue una discusión semanal durante los últimos tres años, no sólo del Expreso, sino de lo que sucedió con Eco contemporáneo, Opium, Pinap, Pelo, Algún día, la prensa subte, la revista Parque, lo que sucedió antes y después".

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La charla -jugosísima- la pueden descargar ACÁ o escuchar abajo.

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"La reedición de Estación Imposible y este libro [Yo no estoy aquí] son hermanos. Nacieron juntos. Yo me junté con Pipo para pedirle material fotográfico de archivo, para ver qué había de nuevo. Es la bóveda de Pipo (risas). Esa misma tarde me dijo que tenía dos o tres libros en la cabeza y me mostró lo que tenía anillado. Eran tres libros. Y yo le dije: 'Para mí no es ninguno de estos tres el que yo espero de vos'. Y ahí empezamos a pensarlo".

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Contracultura y política. Hay una confusión casi general que lleva a pensar en una relación directa entre rock de los 60 /70s y la militancia política, o entre el ideario de izquierda peronista y el del rock. No es así. Uno de los momentos más interesantes de la conversación con Graziano fue cuando apareció la política y la manera en que los cultores de la contracultura se vinculan con el Estado. Lo explica Martín: "Se suele meter todo en la misma bolsa y hay una distancia muy grande, no es un vínculo sencillo. En el libro nos metemos bastante con eso y es un lugar complejo. El propio kirchnerismo se apropió de ese discurso, para bien en algunos casos. Ahora, la contracultura, después de la década pasada, es parte de la cultura. Que tengamos matrimonio igualitario es recoger un guante que arrojó la contracultura hace muchos años. Entonces, nos preguntamos: ¿qué hacemos cuando el Estado recoge el guante de la contracultura?, ¿qué hace la contracultura con eso?"

- Esa fue la gran pregunta de los últimos años para los que estamos en estas experiencias. Cecilia Flaschland, que escribió el libro de ensayos Desarma y sangra, nos decía que en los últimos años hubo una especie de contracultura propiciada desde el Estado, lo que parece un oxímoron. Sin embrago, pensemosló porque algo de eso hay. Y es un problemón, porque implica salir de los moldes prefabricados y reinventar.

- Sergio Pujol habla del pecado original del rock y sus dificultades para vivir fuera del sistema al que se enfrenta (...) Yo creo que en el germen de la contracultura no hay una dialéctica izquierda-derecha. En el germen de la contracultura está Thoreau, que es el anarquismo humanista, pacifista y militante. La discusión está en otros términos. Obviamente que un rockero, en algún momento, va a dialogar mucho más con la izquierda que con la derecha. En 1973, cuando gana las elecciones la fórmula Cámpora-Solano Lima, se arma el famoso Festival del Triunfo Peronista, que para mí es un evento clave en la historia.

- Y no demasiado analizado...

- Es un libro en sí. Ahí se produce una escisión. Si hablás con los viejos representantes de la contracultura, dicen que había una tensión, pero también un diálogo. Y ahí se produce la escisión definitiva. Hay un famoso cántico que se esgrime en ese contexto que es: 'No somos putos, no somos faloperos, somos soldados de FAR y Montoneros'. Y ahí ¿qué hacemos con ese canto? Yo lo decía el otro día en la facultad de periodismo y todos estaban incómodos.

- Es que lo que se mete ahí es Argentina. Porque una cosa es Thoreau en su lugar y otra cosa es la contracultura en Buenos Aires y el resto del país. Y en Argentina existe el peronismo.

- Está claro. Y ahí voy a algo: para los viejos representantes de la contracultura, que nacieron enfrentados al sistema que les cortó el pelo y que los persiguió, esa marca es indeleble. Nosotros tenemos otra experiencia contracultural, alternativa y hasta oficial.

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