jueves, 8 de septiembre de 2016

¿De qué está hecha una década? Pablo Dacal presenta su década cantada


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La década cantada de Pablo Dacal es una nueva excusa para bucear en sus canciones y preguntarse ya no sólo por los diez años, sino por una obra que se fue abriendo paso en la Buenos Aires post 2001 a fuerza de bajar los decibeles para cantar más alto. Su canción (o su repertorio, palabra que se presta mejor para pensar la obra completa) ha sabido hacerse eco de una atmósfera espesa que destilaba cierto dramatismo. Justamente eso es trabajado minuciosamente por Dacal en su música no sin las dosis necesarias de soltura que le imprime su canto.

Ya sea solo con su guitarra o con la Orquesta de salón, con en trío eléctrico Voladores o con Las guitarras del tiempo, hay un clima exterior que se cuela entre nota y nota, un silencio grave y liviano. Todo en diálogo con una lírica en la que se amuchan y se despegan -según corresponda- Nazarena, el mundo del espectáculo, lo generacional, el amor, lo monstruoso, la herencia, la política, la bohemia, lo asambleario, las tradiciones, Magaldi y Corsini, las vanguardias, lo contemporáneo, Rodrigo y Leonardo Favio.

Sus primeras canciones aparecieron en formato disco en 2001, bajo el nombre de Violeta Plástica, con el volúmen 1 de Música de Salón. Le siguió en 2004 13 grandes éxitos, el disco de bolsillo en 2006, La era del sonido (2008), Cartón Pintado (2009),  El progreso (un disco nebuloso de 2011), El corazón es el lugar (2013), Los caminos (2014) y Baila sobre fuego (2015). Son 15 años de música, pero como el arte está hecho de arbitrariedades, Dacal festeja 10 años.

Será un repaso por ese mundo personal construido con retazos de cotidianeidad y de historia, de liviandad y de peso. El Príncipe idiota abrirá. Dejamos la entrevista que escuchamos el sábado pasado y una canción nueva recién grabada y mezclada que se llama Un amor contemporáneo. Inédita.

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Para escuchar o descrgar la entrevista clickeá ACÁ.

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La década cantada. "Creo que es una década importante para el país y para mí personalmente. Sucede algo: cumplí 40 años. Hay un momento en el desarrollo de las cosas que estás haciendo que se enfrentan cambios tan bruscos (como acaba de pasar aquí) y a mí me lleva hacia un replanteo de las cosas, desde cómo me muevo a cómo trabajo. Cómo trabajo en el sentido más profundo del término: cómo trabajo con mi vida, cómo trabajo en el día a día, cómo llevo la existencia adelante. Es económico, pero también es vitalista, cómo subsistir en los días, a qué dedicar tu tiempo. Me refiero a que no hablamos nada más de dinero".

Vida y obra. "No tengo un pensamiento tan dialéctico, no busco oponerme al disco anterior aunque sucede en muchos casos. Como tampoco busco una continuidad. La añoro por momentos porque una continuidad facilita un poco el camino, pero la verdad es que es más caprichoso cómo termino decidiendo las cosas, tiene que ver con situaciones más intuitivas y cosas que se presentan en el camino: energías y personas con las que me cruzo, barrios en los que vivo, músicas que llegan a mí, cosas que suceden y que me lleva a uno u otro estilo o a hablar de tal o cual cosa. En todo caso, mi dialogo no sé si tiene que ver con algo temporal-histórico, sino con algo más cotidiano. Esa relación que se va estableciendo entre la obra y la vida, que finalmente es lo mismo. Me mudo a San Telmo, llego a mi departamento y encuentro un disco de Magaldi roto. Vivía antes en Boedo y por algún motivo de la memoria me terminé comprando unos discos de Corsini que me cautivaron por completo. Un amigo me cuenta de su fanatismo por él y armamos un grupo corsiniano para escucharlo; de ahí sale El corazón es el lugar".

Asambleas y oqeustas. "Hoy pensaba -hace tiempo vengo pensando- en la relación directa que hay entre el momento de las asambleas de 2001, todo ese contexto político, y los proyectos orquestales de esos años. Ahora me doy cuenta la relación que había allí, en ese momento no lo noté. Hubo un momento en que nos dimos cuenta de que había que sentarse a coversar entre flacos que no lo hacían habitualmente, flacos que iban al conservatorio, otros que vivían de noche, otros que vivían estudiando, otros que eran tangueros; juntarnos y que no hayan micrófonos, que nadie hable más fuerte porque sube una perilla. En el medio hay un mate y se conversa, se habla sobre música, sobre teoría musical, con partituras en la mano que era nuestro leguaje en ese momento. Cada disco tiene para mí ese mundo interior por el que llego".

La era del sonido. "Fue de las primeras veces en que yo trabajé con un sonido más o menos definido y me preocupé por el discurso y no tanto por los recursos que iba a utilizar. Fue muy nota por nota, muy meterme adentro de todo, con mucho tiempo de ensayo... no tanto de ensayo, pero durante muchos meses, con muchas presentaciones previas y esa idea del todo o nada ¿no? Un disco grabado en dos días en un estudio que nuestra generación no había usado tanto: ION. Para mí fue un momento inigualable. Es lindo y grato poder verlo ahora que el tiempo lo deja bien parado. El tiempo, a veces, todo lo destruye o todo lo condensa, en este caso parece que algo se cristaliza y es lindo verlo. Son momentos ¿no? Espero encontrar otro momento así en la vida, creo que uno va navegando entre montañas y vas llegando a pequeñas cimas que te permiten ver alrededor y comprender un poco mejor lo que está pasando y hacer que tu grito suene un poco más alto en ese momento. Después, seguís caminando con tus cabras como un pastor, atravesando planicies, bosques, ríos, hasta llegar a otro lugar en el que puedas ver las cosas con cierta perspectiva. Quizás ahora es el momento de ver las cosas con perspectiva".

"El mundo siempre fue un lugar hostil y las cosas se hicieron a pesar de eso. Y porque las cosas se hicieron, y porque hubo gente creativa que pudo tirar ideas y obra al mundo para que el mundo se piense distinto y se refleje de otra forma, y sea cuestionado por las obras mismas, por eso el mundo pudo cambiar".

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