jueves, 28 de abril de 2016

"No me gusta alimentar nada que no tenga que ver con la música". Entrevista a Lucas Martí


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Programa N° 549. Una nueva tarde acompañados por el músico y compositor Lucas Martí. Ya hablamos de él (y con él) acá y acá. En esta oportunidad nos visitó para anunciar la fecha de hoy viernes 29 en Matienzo. Se presenta en banda a las 21.00 hs. Pringles 1249. Imperdible.

Toda charla con Lucas es una nueva oportunidad para ahondar en su pensamiento sobre la música (en general) y sus canciones (en particular). Hay un misterio que envuelve sus canciones y que todos estamos tratando de develar. Él sabe eso y, sin embargo, deja que nos asomemos a algunas de las ideas que están detrás de lo que hace. Igual advierte: "A través de mi música se ve mucho mi persona, no hay una pose". 

En la hora y media de charla, fuimos de sus comienzo con A- Tirador Láser ("Mucha gente se piensa que, por cercanía, yo cuando empecé grabé en La Diosa Salvaje. No era tan así") a la actualidad, pasando por su estilo de escritura ("yo lo que fui haciendo disco tras disco fue eliminar esa intención de poesía hasta llegar un poco a un extremo donde por momentos me parece que tengo que suavizar con algo") y deteniéndonos en discos y canciones específic@s.

Hacia finales de 2015 editó un nuevo disco de Varias Artistas: Presión social. Es un título que cayó en este álbum, pero podría haberle tocado a cualquier otro de los que viene editando desde (por lo menos) Tecer y último acto de noción. De eso también hablamos.

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"Profundi mucho en tratar de encontrar un código propio. Que la gente entienda un código propio es más difícil que entender un código compartido. Hay códigos que se comparten más en lo musical o en lo estético, y en esta búsqueda algo encontré. Y para entrar hay que pedir permiso (risas). Igual no es algo que especialmente yo haya buscado, pero se fue dando así y ahora es así".

Su vínculo con la música. "Como vos sabés, mi familia está relacionada con la música. Mi viejo es fotógrafo y músico; mi hermano Emma está con los Kuryaki desde chiquito y todo el entorno está ahí muy cercano, entonces un poquito se dió natural (como todo lo que yo hago: si no es natural no lo hago). ¿En qué momento me dí cuenta de que iba a ser músico? Nunca dudé desde que empecé a tocar. Sí tuve momentos en que tuve que insistir y convencer a los que estaban cerca mío de que me quería dedicar a eso. Yo siempre supe, desde que empecé a tocar con 10 o 12 años, que quería eso". 

Otro Rosa. "El cuarto disco de A- Tirador yo siento que es el primero en el que hice lo que yo quería. De hecho, es el disco que todo el mundo me reconoce y me dicen: "Ah, ese es el disco que más me gusta". Pero bueno... Todas las inquitudes que tenía las pude realmente plasmar también porque ya había un poquito más de experiencia. Visto a la distancia, ese tendría que haber sido el primer disco o el anterior. Eramos muy chicos al principio, pero bueno, yo que sé, se hizo y se fue haciendo todo así".

El idioma castellano. "Lo que fui haciendo disco tras disco fue eliminar esa intención de poesía hasta llegar un poco a un extremo donde por momentos me parece que tengo que suavizar con algo. Es un estilo de escribir donde te conectás y te desconectás, te conectás y te desconectás. O sea, con una frase te conectás con el que está escuchando, le estás diciendo algo muy directo; y con la otra frase estás tirando una transición donde ponés un paisaje o una metáfora. Pero yo me fui dando cuenta de que mi música se fue poniendo cada vez más directa. Creo que en mis últimos discos eso se ha asentado de una manera que casi no hay vuelta atrás. Pero bueno... Imaginate escribir una letra... Cuando hago Varias Artistas, ahí me animo también a escribir otras cosas, a proponer otros géneros musicales. Retomando lo de las letras, ahí en el último disco hay una canción que se llama Cara tapada donde dije: "A la mierda, vamos a empezar a escribir." En el momento en que yo sentí que podía decir casi cualquier cosa, fue un momento donde yo me sentí cómodo. Escribí algo y "ah, no me dicen nada". Otra más y "no me dicen nada" (risas). Carne humana, por ejemplo. Empecé a desahogar por ese lado, o liberar por ese lado mi imaginación, mis inquietudes, mis zonas más claras y las más oscuras también. Ahora tengo varias canciones nuevas y me dan ganas de mostrarlas por la letra. No sé qué sentirá el que conoce mi música, pero yo cada vez que hago un disco intento proponer una cosita nueva, un elemento nuevo, que no todas las canciones sean de amor ¿viste? Agarrás la guitarra y salen de amor o de desamor; vamos a hablar de otra cosa. Yo en algún momento empecé a escribir acerca de otras cosas, me animé a ponerme en otra cabeza y a decir: "Ahora soy este y voy a escribir".

No dejes de cantarle al amor. "El ejemplo más claro de una canción mía es No dejes de cantarle al amor, una canción armónicamente muy compleja. La letra, al principio, es compleja y el estribillo es "no dejes de cantarle al amor", casi una berretada. Ese contraste tan fuerte también es una herramienta que utilizo bastante. Una canción viene muy cargada, muy cargada, y digo: "Vamos a pegar el volantazo".

- Y descomprimís.

- O descolocás.

Los covers. "A mí me han convocado dos veces de Tecnópolis para actividades donde había que hacer covers y dije que no. Era un trabajo y la verdad es que yo no tenía mucho que hacer, tenía que ir a cantar un par de temas. Me parece que se subestima a la gente porque hay temor a hacer algo nuevo, porque no hay tiempo, porque los músicos no tienen tiempo y porque es más fácil que la gente vaya y cante cuando se hace una versión de Spinetta en folclore rock. A mí me parece una cagada, ¿qué querés que te diga? Me parece que atrasa. Lo mismo todos estos grupos de cover que hay y que han crecido tanto. Pero bueno, hay un público que eso lo avala. Imaginate qué interés puedo tener yo en eso".

"No me gusta mucho invitar músicos a mis discos. Me parece que hay más de invitar por invitar que una cosa genuina, que pensar que este cae como una pieza perfecta que va a sumar".

El escenario. "El escenario es un lugar delicado, es como cuando tiran a dos gallos o dos perros para que se peleen y la gente mira a ver qué pasa. La gente, cuando se cae algo, festeja; o si se rompe algo le gusta. Y si se cae un amplificador en la cabeza de alguien, está bueno y lo filman con el celular. Entonces no me gusta alimentar eso. A mí no me gusta alimentar nada que no tenga que ver con la música".

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Para descargar la entrevista clickeá ACÁ

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