"El abuso psicológico es la violencia de la que menos se habla y es la más normalizada. Es el semillero de todas las otras violencias" - Entrevista a Ariell Carolina en medio del juicio a Cristian Aldana


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En la vida de las siete denunciantes contra Cristian Aldana se está cerrando un ciclo. El pasado 22 de mayo comenzó en el TOC N°25 el juicio contra el ex lider de El Otro Yo, cuya carátula es “Abuso sexual gravemente ultrajante en concurso ideal con corrupción de menores”

Ariell Carolina Fernanda Luján es denunciante y querellante en la causa, pero también es militante feminista, poeta y una de las administradoras del blog Ya no nos callamos más. En nuestro programa N°645 nos visitó junto a la periodista Lucía Cholakian Herrera. Ambas establecieron una alianza ética y afectiva en pos de comunicar a la sociedad el curso de esas jornadas dolorosas donde cada una de las siete denunciantes será expuesta a nuevas situaciones de violencia -esta vez institucional- y que por eso requerirá de rigurosidad informativa, sensibilidad, responsabilidad y empatía con las víctimas. "En este momento era muy importante desde lo comunicativo poder dar la visión más clara posible y para eso es muy importante laburar en conjunto con periodistas que no sólo tengan perspectiva de género (porque no se trata solo de perspectiva de género), sino que desarrollen empatía, confianza, un montón de cosas que tienen que ver con ser humanos", dice Ariell. "Lamentablemente es muy difícil de encontrar y es difícil generar estos vínculos donde se respete la visión política que se tiene al respecto. Casi siempre es el periodista poneniendo su mirada antes que la mirada de las protagonistas que somos nosotras, las pibas, y que en última instancia somos las que estamos cambiando la historia desde el protagonismo de ir y hacer las cosas que tenemos que hacer, sea un escrache o una denuncia".

Lucía Cholakian pertenece a la generación de periodistas que creció escuchando a El Otro Yo. Cuando aparecieron las denuncias contra Aldana se vió interpelada desde muchos frentes, pero la pregunta que se le impuso fue: ¿cómo comunicar? "Estamos cambiando nuestra forma de trabajar", dice. "Con el respeto que les tengo, no tiene que ver con el trabajo que vienen haciendo periodistas que trabajan en redacciones hace 30 o 40 años, que siempre tocaron temas de género. Esto es otra cosa, tiene que ver con otro compromiso militante. Y también con posicionarse por fuera de la perspectiva institucional de la que venimos muchas de nosotras. Yo me formé en la UBA, vengo de familia de abogados, para mí siempre hay que ir a denunciar, y de repente vienen las chicas, patean el tablero y dicen: 'Esto lo vamos a empezar a hacer así'. Y si vos no lográs tomar las narrativas de estas personas y aprender, escuchar y educarte de nuevo, termina pasando lo que les pasa a la mayoría de los medios que solo les interesa el pormenor de por qué el delito sexual es gravemente ultrajante o por qué corrupción de menores, o qué objetos usaba Cristian Aldana para violar a sus víctimas, lo cual es realmente... para nosotras no importa. No tiene que ver absolutamente nada". 

"Una vez que contás tu historia estás dejando de ser víctima y el victimario está dejando de ser impune"

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Que Ariell Carolina dejó girones de vida en el camino hasta este presente es una metáfora, pero es cierto. La suya fue una lucha por sacar a la víctima del lugar de víctima. Para eso tuvo que arremeter y deconstruir una trama histórica, política, institucional y patriarcal que estaba (y está) tan aceitada que se había vuelto un corcet interno que impedía hablar. Hasta que un día pudo hacerlo y fue un primer gran paso que resquebrajó todo el muro. "Una vez que abrís la boca y contás tu historia -aunque sea a tu amiga o a tu prima-, en ese momento vos estás dejando de ser víctima y el victimario está dejando de ser impune. Esto es muy importante tenerlo en cuenta. ¿Por qué? Porque el poder está en cada une de nosotres y no está en las instituciones", remarca.

El segundo paso para llegar al juicio fue hacer la denuncia. Hubo dos instancias, una en 2011 y otra en 2015. Como marcaba Lucía Cholakian más arriba, es un lugar común pensar que lo más conveniente en acercarse a una comisaría -por jemplo- suponiendo que hay un sistema preparado para recibir estas denuncias y dispuesto a romper el pacto implicíto del patriarcado. Pues no, la mayoría de las veces se convierte en una nueva instancia de victimización. "Siempre hablo desde la no reivindicación de ir a hacer una denuncia, quiero dejarlo en claro", subraya Ariell interesada. "Si viene una piba y me pregunta: '¿Ché, qué hago?, ¿hago una denuncia o lo escracho?'. Escrachá. La verdad que hacer la denuncia es horrible, es una garompa, es victimizante, es violento, es tortuoso... es horrible. La etapa donde más queda expuesta toda la bazofia del sistema judicial es el momento en que la defensa del violento hace la indagatoria, que es terrible. Buscan herirte, que te agarre un ataque de pánico... ¡buscan que te mates! Buscan la tortura. Es un momento de tortura literal. Es imposible reivindicarlo. Hay personas a las que puedo decirles: 'No hagas la denuncia' y tienen el privilegio de poder no hacerla. Pero hay pibas o mujeres que si no hacen la denuncia o no van a la institución judicial, las matan o las desaparecen, o las cagan a trompadas. Obviamente tengo esa conciencia".

"Siempre hablo desde la no reivindicación de ir a hacer una denuncia, quiero dejarlo en claro", subraya Ariell interesada.

La suya es una lucha que inspira y es espejo para otro montón de chicxs que han sido víctimas de las relaciones de poder que empiezan con violencia psicológica y termina con una violencia mayor. "El abuso psicológico es la violencia de la que menos se habla y es la más normalizada. Es el semillero de todas las otras violencias. No existe un golpe o una violación si antes no hay un golpe psicológico. Hay un montón de violencias que se dan en sincronía y que luego desatan violencias peores como una violación o un abuso sexual, un golpe o muchos golpes, o lo que fuera. Hay que comprender que hay una estructura de violencia patriarcal y cuáles son sus raíces".

Cuando Ariell habla es consciente de que a esta altura ya dejó de ser una cuestión personal y se transformó en colectiva: "Mi proceso está automáticamente cambiando el proceso de un montón de personas, y ese proceso de un montón de personas también está cambiándome la vida a mí. Tomar conciencia real de eso es lo que nos separa a la gente machista patriarcal de la gente que estamos en continua deconstrucción y continua repregunta". Lo dice y sabe que esto va mucho más allá del juicio a Cristian Aldana. A esta altura parece haberse convertido en un proyecto de vida que consiste en hablar y despabilar a las pibas que no pueden levantar la voz porque sienten que no habrá quién las escuche. Ariell sabe que la trascendencia de este juicio es porque Aldana es una persona conocida y con popularidad, por eso su insistencia en crear nuevos modos de desbaratar el entramado cultural del patriarcado todos los días y meterse en sus resquicios para operar una transformación. "Todo lo que está sucediendo es una transformación de la realidad zarpada", cierra orgullosa.

La charla con Ariell Carolina y Lucía Cholakian Herrera la descargan ACÁ. O la escuchan abajo por radio cut (aunque ¡ojo! empieza cortada por motivos ajenos a nosotros).

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"Desde mis 17 años empecé a hablar en mi círculo íntimo, porque denunciar es hablar con quien sea"

Contexto. "No es que viene un varón violento y te caga la vida. No, es todo un contexto. Porque sino encerramos a Aldana, encerramos a Carrasco y se terminó el patriarcado, se terminó lo malo y volvemos a caer en la mentira nefasta del sistema judicial y de las instituciones"

Relevancia. "Cristian Aldana lo hizo a grandes escalas porque tenía un poder de llegada y todo un círculo. Yo siempre digo que era una red de corrupción de menores... [se detiene]. Es un poco fuerte decir que era una red de trata de personas, pero yo que estuve ahí metida hoy que lo veo desde afuera lo veo así. Veo muy claramente quienes cooptaban, quienes entregaban, cómo se pedían las pibas, con qué características, de qué edades, Cristian Aldana no actuaba solo. Hay que entender que si él lo hacía a gran escala, también lo hace un padre de familia porque es el protagonista poderoso de la institución familia, o un maestro, o un primo, o un abuelo, o cualquier persona que tenga un poder jerárquico dentro de una organización. Eso es importante porque hay much@s pib@s que les está pasando en este momento, o que fueron violentades, entonces tienen un poco de verguenza o resquemores a contar su historia porque dice: 'Lo mío no fue nada', o 'lo mío fue solo abuso psicológico', o 'lo mío fue con mi papá hace tantos años'. No. Todo es importante, todo tienen el mismo nivel de relevancia".

"Es real que lo personal es político y lo personal es colectivo"


Salir de la violencia. "Fue un camino muy largo, porque cuando vos está sumergida en un sistema de violencia una de las cosas básicas que te suceden es que el violento te aisla completamente de tu círculo. Entonces, salir de una relación violenta, de cualquier tipo de violencia es muy difícil. Esta sociedad no está para nada  preparada para asistir casos de violencia. Te encontrás muy sola, muy juzgada, porque las creencias nafastas -religiosas, políticas- lo único que hacen es llenarnos de culpa con nosotras mismas, ponernos palos en la rueda. Hay un momento muy fuerte de soledad y de alejarte de ese círculo. Después es muy de a poco". 

Romper el silencio. "No solo se trata de romper el silencio, sino desde qué perspectiva rompés el silencio. Yo estoy rompiendo el silencio desde una perspectiva autónoma, dueña de mi cuerpo, dueña de mi psiquis, dueña de mis emociones. Yo no soy víctima, esto me pasó, no me está pasando. Hoy elijo que no me esté pasando porque me podría estar pasando tranquilamente. También lo podría estar ejerciendo, porque todes tenemos las herramientas para ser pedófilos, violentos, golpeadoras, violadoras. No es que eso está por fuera y yo no sé cómo se hace. No. A mí me lo hizo uno de los soretes más grandes que hay en el país, osea que si quisiera hacerlo sabría hacerlo muy bien. Hay que ser concientes de todo eso para no reproducir eso y para salir del lugar de víctimas, para salir de que el otro es dueño mío siempre, ya sea inactivamente o activamente, que me vuelva yo una golpeadora o yo seguir siendo una golpeada de cualquier forma durante toda mi vida".

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