martes, 23 de febrero de 2016

"No tengo mucho control sobre lo que pasa, puedo entender ciertas metodologías e intentar ser práctico, pero la verdad es que las decisiones importantes son mucho más instintivas de lo que pienso". Francisca y los exploradores en un programa para descargar + la charla desgrabada con Fran Saglietti



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Programa N° 540. Completo. Escuchamos largos fragmentos de la charla que tuvimos con Franco Saglietti, el compositor cordobés detrás de Francisca y los exploradores. Deslumbró en 2013 con Barbuda, su debut musical, y lo vuelve a hacer con RA, disco de 7 canciones muy distintas entre sí que editó a fines de 2015.

Con tiempo y sin apuro fuimos desmenuzando el disco canción por canción. Hablamos de sonido, la necesidad de tener un concepto que aúne, su llegada a Buenos Aires, su experiencia tocando en el tren, el momento en que empezó a componer canciones (¡que no fue hace mucho y eso es sorprendente!) y hasta nos regaló una canción inédita.

((( Abajo la entrevista desgraba completa para leer )))

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A lo largo de las dos horas comentamos y leímos un fragmento de la biografía de Luca Prodan Libertad divino tesoro de Oscar Jalil.

La lista de canciones:

- Los vampis - La isla común
- Surfer Calavera - Los Fabulosos Cadillacs
- Aloha - Francisca y los exploradores
- El enemigo - Francisca y los exploradores
- Warm mist - Sumo
- Viva la pepa - Pels
- Salsipuedes - Francisca y los exploradores
- El Tesoro de los Inocentes - La Chicana
- Capadiccia - Mariana Paraway
- Quiero ser un hongo - Crema del cielo
- Bluebird - Bufalo Springfield
- Los amigos -Te king
- To the wind - Te king
 
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El programa completo lo pueden escuchar/ descargar ACÁ

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Entrevista a Fran Saglietti

-  En la canción "Salsipuedes", que cierra el nuevo disco, cantás: "Si puedes verlo elige bien / si puedes verlo, elige". ¿Vos sentís que elegís la música que hacés y el tipo de vida que llevás?

- Si, absolutamente. Creo que elijo cada segundo. Si nos ponemos filosóficos podemos decir que nadie elige nada porque heredamos un montón de cuestiones, pero, sin embargo, siento que trato de mantenerme consciente de lo que me pide el espíritu y el cuerpo. Sobre todo el espíritu. Se podría decir también que con un poco de hedonismo, porque hay una búsqueda del placer contínuo.

- ¿Cuándo empezaste a pensar este disco? 

- En la gira a México, el año pasado (2014), enero y febrero. Durante todo ese viaje estuve pensando más que todo el concepto. Estaba tratando de que me caiga el nombre, de armar una historia, porque me parecía que yo necesitaba un link conceptual que una todas esas canciones. Siento que son muy eclécticas y por ende son diferentes los universos que proponen, entonces quería que sea un viaje.

- ¿Y cuál es el link que encontraste?

- Creo que retrata un poco la vida de un personaje que se pierde en los vicios de la ciudad y se transforma en un robot. Empieza con el caos del microcentro en la canción Gorila, se desmaya, entra en un sueño y tiene ese affaire de verano en Aloha. Pero me parece que ese affaire no le pasó al personaje, es un sueño. ¿Viste que cuando termina Gorila hay como un lapso de un minuto que es como el ingreso al sueño? Ahí el personaje sueña con la chica. Y termina convirtiéndose en robot en Automático, que toca la batería como un robot. A lo último tiene un despertar consciente (Salsipuedes), entonces tiene que elegir si sale o no.

- Escuchando las letras del disco hay una descripción de ciertos comportamientos que encontrás en las personas, como si fueses un observador que anda mirando cómo se comporta la gente. Son letras cortas y está el efecto de la repetición. En "Gorila" está la mirada sobre la gente normal.

- O la pregunta sobre qué es la gente normal. Sí. En Hombre o en El día de la lenteja (NdB: de su disco Barbuda) está eso. Siempre tuve una fijación con el comportamiento humano, el cerebro me parece zarpado, aunque últimamente estoy flasheando con el comportamiento de las plantas, leí unas cosas que me volvieron loco. 

- ¿Que las plantas sienten?

- Las cosas que hace las plantas no se pueden creer. Hay un neurólogo que cuenta que están por arriba, que son... no sé.

- Cómo se ayudan entre ellas ¿no? Están a una distancia muy larga y logran conectarse.

- Tremendo. Eso a mí me hace sentir que las plantas tienen muy claro esa conciencia social, no son yo. Tienen claro que para que la especie perdure hay que pasarle información a la otra.

- Una idea de comunidad.

- Eso me copó.

- Y volviendo a las letras, escuchaba "Odín". Ahí cantás: "Te sientes cómodo en cualquier lugar". En "El enemigo", que es más spinetteano, hablás de los disfaces...

- Y de las caretas también, cómo el tiempo nos va destruyendo.

- ¿Y en qué medida eso tiene que ver con la vida en Buenos Aires?

- De cero a cien: cien. Mucho que ver. Siento que hay un montón de ciudad en ese disco y un montón de Francisca en la ciudad, cómo le pega. De Barbuda venía re sensible porque estaba en la sierra. Te metiste un día en la ciudad y terminaste todo alterado, iracundo. Me habitan esos sentimientos, por eso está bueno que estén. Yo quizás podría haber cuidado un poco más a la gente que me escucha y encarar otra perspectiva para mostrar esa parte mía, pero me gustó romper el hielo de esa forma.

"A veces busco aprobación en la gente que no le gusta mi música y siento la necesidad de estimularlos y conectarme con ellos en el lenguaje musical"

- ¿Pensás en la gente que te escucha? 

- Si, lamentablemente sí. Me gustaría pensar menos porque te condiciona y, en mi caso, ante esa condición, prefiero ir para el otro lado, entonces exagero algo que inicialmente...

- Te sirve entonces.

- Si, si. Eso lo dirá el tiempo, no sé si me sirve. Me sirve a mí como persona, como espíritu, no sé si como estrategia de marketing para vender el producto. Porque muchas veces se piensa en la audiencia desde ese lado. En mi caso, a veces busco aprobación en la gente que no le gusta mi música y siento la necesidad de estimularlos y conectarme con ellos en el lenguaje musical.

- ¿Son amigos?

-  Claro, pibes que escuchan todo el tiempo rap. ¿Cómo podría estimularlos con una canción? Encuentro un desafío ahí. Siento que estuve cerca con este disco, pero también me dí cuenta de que ya no me hacía tanta falta. Me ayudó a encarar el disco que viene ahora, siento que voy a encarar una re cursi y todo bien, no me jode.

- ¿Más pensando en el amor?

- Si, va a ser más romántico quizás.

- La diferencia de este disco con "Barbuda" es que es más orgánico, hay más guitarras, baterías. El otro parecía ser hecho por alguien encerrado en su departamento con la compu. Este es más de grupo a pesar de que tu personalidad está muy presente.

- ¿Si? ¿En qué lo sentís?

- En la calidez de la voz. Me parece que vos tenés algo al momento de cantar que en parte es lo que genera esa música tan singular.

- ¡Aguante!

- ¿Te gusta tu manera de cantar?

- Eh, mitá y mitá. Las veces que no me gusta es porque no le gusta a mis amigos (risas). También me coparía tener la interpretación de Moura o algo de Charly, pero sí me gusta mi voz, tiene sus momentos. 

- En el caso de Charly él es más extrovertido que vos y vos tenés un tipo de canto que es acorde a tu personalidad... Sin conocerte mucho.

- Es verdad. A la vez no me siento un tipo tímido ¿entendés? Quizás no es la timidez lo que me lleva a cantar así, quizás una fragilidad ¿viste? No sé. Puede ser eso. Creo que me conecté por primera vez con mi voz cuando empecé a hacer canciones y eso fue hace cinco años. Hace diez años que estoy en la música, entonces fueron cinco años en que estaba en otra cosa. A lo último me enfoqué en la voz y en armar una forma de cantar. Antes me pegaban otras cosas. Sí recuerdo que la lírica me influenciaba mucho, me conmovía por ese lado. De repente, si más o menos me gustaba el mundillo que generaba una banda y la lírica estaba ok, ya me comí ese viaje, y si quizá al comienzo no me gustaba tanto la voz, ya estaba. Cuando empecé a cantar me puse más a ver qué onda, ¿quién me gusta cómo canta? Al comienzo me inspiró bastante la forma de cantar de Tomi Ferrero de Rayos Láser. Eso me dió ganas de hacer canciones, sentí que había una forma de expresar esa fragilidad y que esté bueno.

- En "Aloha" aparecen los sixties. ¿Cómo encaraste la producción sonora de esa canción?

- Esa canción es súper vieja, debe ser de mis primeras canciones. Salió en una juntada re random con mis compañeros del cole de Córdoba. Creo que había un piano y una batería, y yo me puse a tocar unos acordes. En un momento cambié a un acorde y ellos me dijeron: "Sí, ese". Después cambié a otro y me dijeron: "Ese no". Era como una progresión muy clásica de acordes, la gente tiende a encontrarse más rápido ahí y listo. Eso le dió un tinte de simpleza. Me acuerdo que quedó ese rtimito y salió una melo(día) sin letra. Después pintó ir a comprar unas birras y mientras íbamos caminando yo me quedé pensando y fui armando la letra ahí. Cuando llegué ya estaba. Primero lo probé medio cumbia, después medio reggae, me dí esas libertades, hasta reaggetón probé.

- ¿Tenés maquetas de eso?

- Sí, la primera casi seguro que la tengo, era un poquito reggae, unos samplers de reggae, estaba empezando a investigar eso. Esa vez vino mi profesor de canto, que es Alejandro Corvalán, metió unas voces y ya me quedó como que estaban buenas. Después de probarla muchas veces con la banda, asocié chica de la playa - muchas voces y pensé en Beach Boys. Mi amigo cordobés Juan Gavioli había hecho un cover de los Beach Boys; estuvo mil horas grabando y logró las armonías a la perfección. Yo sabía que el chabón ya tenía eso listo. Le dí la banda y el arreglo de voces lo hizo todo él, yo ni canté. Me mandó el arreglo entero con una nota que decía a qué nivel y en qué lado del paneo tenía que ir cada uno. Enfermo, me encantó. Obsesivo. Capo.

"Al comienzo me inspiró bastante la forma de cantar de Tomi Ferrero de Rayos Láser. Eso me dió ganas de hacer canciones, sentí que había una forma de expresar esa fragilidad y que esté bueno"

- 'Chatarra' es un blues a la Intoxicados.

- Si, de hecho quería que cante Pity pero es imposible conseguirlo. Le pregunté a algunos semi conocidos si se podía y me dijero que era muy raro. No pude mostrarle el tema siquiera.

- Pero vos pelaste ahí un modo de cantar como él. ¿Las voces las procesaste? ¿La pasaste por algún efecto?

- Si, eso lo hizo Juan Armani, que mezcló el disco. Las distorsionó un poco. Y otra cosa que que yo hice mucho en este disco fue doblar las voces con otras voces. En algunas canciones lo hacen otros cantantes y en este tema lo hago yo, canto una octava más abajo y por eso suena medio quemado, medio Pity. El groove del tema y la simpleza de la letra te da rock &roll, para mí era Pappo zombie (risas). Con unos amigos que nos habíamos mudado de Córdoba para acá, armamos una banda con la que tocábamos covers de Los Beatles en el tren y yo iba con mi contrabajo. 

- ¿Al tren de acá? 

- Si, el que iba a Tigre. Duramos tres meses, te re cansás, te baja mucho la energía. Aprendés un montón de cosas, pero no es para hacer mucho tiempo porque es peligroso, nos pasaron cosas fieras. Lo hicimos bastante tiempo pero no sé si poda vivir de eso, es cansador y terminaría odiando la música, y es lo último que me permitiría. Y un día llegué solo, temprano, tenía el contrabajo y viste que el riff  de Chatarra es: to-tooon-tooon- to-to-ton (lo canta). Salió con el contrabajo y con una letra simple. Quería que sea simple. Y después se la di a esa banda increíble y ya está. Me parece que es de ellos la canción. El laburo de batería y guitarra es increíble.

- "Todos quieren saber / adónde piensas llegar con esa actitud".

- O con "exactitud". Dice las dos.

- Está bueno el juego de palabras. ¿Es una pregunta para vos mismo?

- Si, me parece que sí, el chabón responde en el estribillo que está cansado. Es re simple (risas).

- Esa también es otra recurrencia del disco...

- ¿El cansancio?

- No. Bah, no sé... ¿lo es? 

- No, el cansancio es en el que viene, que es una reivindicación del ocio, como una oda al ocio.

- Yo decía que hay una recurrencia en decir frases cortas y después jugar a repetirlas. O le hacés pequeños cambios, como cuando vas de "esa actitud" a "exactitud". Hay algo a la manera del slogan, como si buscaras que ingrese en la cabeza del que escucha a fuerza de repetir.

- Eso es resultado de dos cosas: una, la misma sonoridad de hacerlo y el humor de jugar con el lenguaje moviendo cositas, eso me parece entretenido; y por otro lado, me atrae la forma que tiene el cerebro de ingresar la información. Me asombra y por momentos me aterra lo que puede llegar a hacer la repetición en un cerebro humano. Esa es una de las herramientas más fuerte que tienen los medios, pero bueno, sabiendo que lo tenemos podemos usarlo para fines más nobles.

- ¿Tu instrumento es el bajo? 

- Si, el bajo. Yo tenía unos amigos en el cole. No flasheaba todavía con la música como para poseerla, o sea, me encantaba pero no había pensado en hacerla. Unos amigos necesitaban un bajista y me dijeron: "Dale, estás todo el día con nosotros, aprendé a tocar el bajo" (risas). Y me acuerdo que me encantó, fue un crack absoluto. Tener una banda me significaba un montón de cosas hermosas como la acción social de juntarse y entablar ese vínculo con las personas.

- Un plan.

- Alto plan, sin dudas. Inicialmente me encantaba eso. Y esa banda se desarmó y a mí me pegó un toque mal, y empecé a buscar dónde seguirla, dónde encontrar ese momento. Y eso me hizo venir acá, me parece.

- ¿Después  que se separa esa banda vos venís a Buenos Aires?

- Claro, yo tuve dos o tres banditas en Córdoba. Una de ellas se llamaba Limón, no estaba tan mal. Cuando toco con Limón conozco a Juan Ingaramo, a Ezequiel (Acosta) de Astronautas y a Fran (Kreimer) de La isla común. Ellos tres se acababan de venir a Buenos Aires y casi sin conocernos me dijeron: "Venite". Yo los había visto dos o tres veces. Primero les dije que no y al mes estaba viviendo acá. Rarísimo.

- ¿Dejaste todo allá?

- Todo mal. Tenía dos carreras, novia de dos años, vivía con mis viejos... Esa decisión de mi vida yo todavía no la entiendo. No te puedo decir que fue una decisión, siento que una pulsión me obligó a hacerlo y fue de las cosas más lindas que me pasó.

- ¿Y qué estabas estudiando?

- Comunicación Social e Ingeniería en sonido. Tres años en la primera y dos en la segunda. Estaba bueno. De hecho, lo de sonido tuvo mucho que ver en que me acerque a este mundo desde otro lado, me pareció super interesante.

- Y la comunicación es como una necesidad de comunicar ¿no?

- Claro. Eso, creo,  me dió más ojo crítico, que está buenísimo. Y la otra oído crítico. 

- El ojo crítico en las canciones aparece.

- Hay bocha. Esa forma de analizarse a uno mismo... Porque cuando uno lo ve en otras personas, después de hacer ese ejercicio un par de veces te das cuenta de que todas esas actitudes te habitan, están dentro tuyo. Esa cantidad de estímulos que recibe esa persona, si vos los recibieras reaccionarías igual.

- Entonces un buen día llegás a Buenos Aires. ¿Llegás con el plan de quedarte y ver un mes, o de estar un tiempo?

- No, no, me vine a vivir. Ni idea, casi ni tomé la decisión. Yo miro para atrás y siento que no tenía control de nada de lo que me pasaba, era como un impulso con patas. Me mandé con los pibes y empezamos a armar una banda.

- ¿Empezaste a tocar con ellos?

- Si. Empecé a tocar con ellos tres, componía Fran Kreiman y él en un momento se raya después de uno o dos años y se vuelve a Córdoba. Entonces Juan agarra lo que quedaba de la banda, que estaba bueno todavía, y empieza a hacer sus canciones. Y también anduvo bien, pero ya estaba muy desgastada por dos años de convivencia y de banda. Y también empezábamos a vislumbrar que teníamos todos objetivos distintos, estaban empezando a salir los objetivos de cada uno; antes solamente queríamos estar un poco lejos de casa, tocar rock & roll, todos esos clishes (risas). La música para mí es tan fuerte como mis padres, tan fuerte como la influencia que tienen mis padres sobre mí. Es parte de mi identidad.

- ¿Y en el medio aparece Gonzalo Aloras?

- Ah, claro, aparece Aloras y ya se había vuelto Fran. Eso me parece clave para mi vida musical, siento que el chabón me enseñó un montón de cosas y me llevó por una aventura re interesante. Él estaba más cerca del profesionalismo que del under, con mucha historia, ni hablemos de la música que tiene adentro. Eso me re marcó. En medio de todo ese remolino en que se separa la banda, lo de Gonza,  empiezan a salir canciones. Y me agarré de ahí a full. Justo esas dos cosas se estaban desarmando y dije: "Yo quiero esto, no me importan más nada". 

- Y ahí empezás a componer para lo que termina siendo "Barbuda".

- Si. Me acuerdo que me pasa eso y al otro año ya estaba saliendo Barbuda.

- ¿Para ese disco también necesitaste un concepto para arrancar?

- Me acuerdo levemente de que el concepto era algo como música somnífera, pero no tenía mucho control. Ni siquiera ahora tengo mucho control sobre lo que pasa, puedo entender ciertas metodologías y intentar ser pctico, pero la verdad es que las decisiones importantes son mucho más instintivas de lo que pienso.

"Trato de que mis discos resistan el paso del tiempo, sino es que lo hiciste mal, es que te enfocaste demasiado en la moda y no diste algo real. Mucho disfraz"


- "Barbuda" es un disco que gustó muchísimo.

- Es que está re fresco. Tiene un audio innovador desde lo novedoso casi. Era sin saberlo. Justamente por no saber hacerlo terminó sonando tan fresco.

- Y el tiempo le va a hacer bien a ese disco, no es un disco que se va a volver viejo con el tiempo, va a resistir.

- Siento que de los dos discos puedo decir eso. Eso es para mí una de las cosas que más marcan mi obra. Trato que resistan el paso del tiempo, sino es que lo hiciste mal, es que te enfocaste demasiado en la moda y no diste algo real. Mucho disfraz.

- ¿Hoy por dónde pasa la moda?

- Yo creo que ese paradigma cambia por la internet ¿viste? Muy verborrágica es internet, no para de mostrarte cosas. Creo que hay un montón de modas conviviendo a la vez, te movés al departamento de abajo y es otro universo, eso es increíble de los humanos. Se siente mucho cuando de repente vas a algún ritual que no está acostumbrado a ir, eso te rompe todas tus estructuras. Me pasó hace un fin de semana que intenté ir a ver a Viejas Locas, que se separaban, y se armó un re quilombó con los pibes que estaban re heavy y rompieron todo. Me encantó, me llenó de energía. Terminaron reprimiendo gendarmes, balas de goma, pero ese fuego que sentí me pareció re propio de un ritual al que yo no estoy acostumbrado. Muy intenso.

- ¿El concierto lo viste? 

- No, había gente con entradas y no pudo entrar. Pero yo sentí que había ido para ver eso, no sentí que me estaba yendo y me faltaba algo. "Yo tenía que estar acá para ver este remo, para que me peguen un palazo unos ratis y ver cómo era" (risas). Me sentí más fuerte.

- Volviendo al último disco, está la canción "Automático".

- Ahí es cuando se convierte en robot.

- Es la que más me gusta del disco porque conscientemente o no hay un chiste que desorienta a los operadores de radio, porque piensan que está saltando el tema todo el tiempo y en realidad es una falla programada.

- Eso ya estaba en el disco anterior en Todos como vos. Esta vez lo uso como un instrumento, no como un puente para ir a otra parte. Ese siento que es el tema más mío, el que más me representa. De los otros puedo decir que uno es medio Pappo, otro medio Sumo, otro medio Charly, otro medio kraut. Este es mío, no lo escuché en ningún lado y me encanta que sea así. Está lindo.

- Y descoloca ¿no?

- Si. Y la canción si la escuchás sola es un cancioncita (agarra la guitarra y la canta). Está buena! La letra la hice en Londres, en una fuente, estaba medio homeless. 

- ¿Cuándo fue?  

- Hace dos años, una girita que hice de tres meses. Me re cutió eso, vine re grande, con menos miedos. Siento que si hay un lugar en el mundo que te puede mostrar lo que es el capitalismo, la ciudad, la rutina, el orden que te convierte en robot, esa es Londres. Y me gusta eso de que repetir tanto algo te convierte en un artificio, un robotito (risas).

- Me acordaba de algo que posteaste en facebook, un mensaje que te llegó de un pibe...

- Uy, sí...

- Que te había hecho reflexionar sobre la manera que vos tenías de encarar los conciertos. Él se había ido un poco decepcionado.

- El y su novia (risas).

- Pero más allá de la anécdota hay algo que te llevó a postearlo y se notaba que te había afectado.

- Si, me pareció interesante de movida que él se manifieste así conmigo; no espero menos de nadie porque yo también estoy haciendo una entrega re grande y estaría bueno que si no te gusta me lo puedas decir. También quería romper un poco mi ego y mostrar que el facebook se puede usar no sólo para mostrar lo genial que sos, lo divertido que estás y lo linda que es tu vida, sino también para... como algo en contra del autobombo. Igual no la pensé tanto, apenas lo recibí fue como decir: "Miren". Fue como decirle gracias, me encanta. Y replanteándome lo que me decía, me parece que fue como consagrar el hecho de no querer agradar, de no necesitarlo. Recuerdo que ese día estaba re oscuro, un poco trabado y quizás borracho. Mi idea es que los conciertos sean como un acto de libertad ¿viste? Estoy completamente seguro que cuanto menos piense en otra cosa, voy a cantar mejor. Por eso cierro lo ojos, porque de esa manera voy eliminando estímulos y puedo enfocarme en la melodía y en la palabra. Esa vez no me enfoqué en nada (risas), pero sí reflejé auténticamente lo que me pasaba y creo que de eso se trata el objetivo de mi música. Son expresiones de mi ser -por más clishé que suene-, de mi espíritu. Mientras menos interfiera con eso me parece que está bien. Creo que estaría bueno poder contagiar esa autenticidad y poder entrenarla.

- ¿Qué otras artes te nutren?

- Todas. Trato de ser muy sensible a esas cosas. Hace un año que estoy enamorado de la literatura. Yo no uso celular y los libros se convirtieron en un compañero hermoso para el tiempo libre, para la soledad, para el tiempo muerto en un subte; de hecho me ayuda a crearme una burbuja para la ciudad (que me hace bastante daño). Los libros son un refugio hermoso. Estoy flasheando con Bukowsky, me pasaron un par y me encantó, me los devoré. Y la danza la vivo mucho desde adentro. Me encanta bailar.

- ¿En qué situaciones bailás? 

- Discotecas. Me parece un ritual hermoso que tiene un poder de comunicación fortísimo.

- ¿Qué sería lo más bailable de tu música?

- No es tan bailable. Muchas veces yo bailo tocando los instrumentos, me parece un forma de danzar. Me parece que en Virgen se puede bailar un lento hermoso. Quizás no soy bueno haciendo bailar a la gente, pero amo bailar.

- ¿Y el cine?

- Capo de todas las arte, están todas juntas ahí. El ritual de ir al cine me encanta, no lo hago mucho porque veo películas por internet en casa. Eso tiene su costado bueno porque por ahí agarrás un película buena un día cualquiera y te cambia la semana, pero creo que si hubiera ido a ver esa misma película al cine habría sido mejor. Por culpa de internet tenemos acceso a más películas pero a menos calidad, la experiencia de ir al cine no es poca cosa.

- Hablabas de los libros como un modo de evitar que la agresividad de la ciudad te toque...

- Más que me toque...

- ¿Te hace mal?

- Me contagia toda esa mierda  y al toque soy un cabrón. 

- En la canción "El enemigo" aparece Spinetta. Además esa canción tiene el mismo título que una canción de él que está en "Silver Sorgo".

- Ese riff lo hice con una viola de Luis. Yo soy amigo de Vera y Verita una vez dejó una guitarra del padre en la casa que teníamos con nuestros amigos y me bajó. Yo pienso que es un poco de él, porque son acordes re raros y no es algo que habitualmente me pase. Sentí que ya estaba ahí guardadita en la viola. La letra también es muy él. Y siento que la banda lo re logró. Ahí tuvo mucho que ver Seba De La Riega, que después de que ya estaba todo grabado metió unos sintetizadores y cerró perfecto. Y también Ale Alvarez, porque estaba todo bien pero el estribillo no tenía la suficiente fuerza y no sé porqué se me ocurrió preguntarle si se copaba y su aporte fue clave.

- Y en "Salsipuedes", la canción de la que hablamos al comienzo de la charla y que cierra el disco, hay un link a los 80s.


- Si, Charly y la máquina de ritmo. También grabó el batero, pero doblamos con máquina de ritmos. Y el final onírico, que es cuando el personaje se vuelve a meter en un sueño, eso es más 70s, más Invisible. Pero sin dudas que la canción es ochentera, tun-ca, tun-ca. Y canta Cande Zamar.

- Contame en qué andás ahora.

- Me ví obligado a componer. En mi caso las canciones siempre surgen por ganas de decir algo y en este caso tuve que salir a buscar ese mensaje. Soy muy detallista: mi cuerpo no me permite cantar una letra que no me guste. Sucede que participé en la Bienal de arte joven y ganamos. Eso implicó bastante dinero, el triple de lo que necesité para grabar RA. Era para grabar un disco que tenía que terminar en tres meses: uno para componer, otro para grabar, y otro para posproducir y ajustar detalles. Fue mucha presión. Al comienzo sentí que iba a ser un disco sin contenido y me parecía re triste, no quería hacerlo; después terminé proponiendo a la Bienal hacer un disco doble, así soy yo (risas). En ese afán terminé encontrando las canciones para un disco. Hace pocos años estoy flasheando con la electrónica y tuve un affaire con una máquina nueva y salió un montón de data, entonces quería hacer un disco muy orgánico de canciones y otro de electrónica. Ellos me dijeron que pueden editar uno de los discos porque son las reglas del juego, pero yo voy a hacer el disco de electrónica, así que mi tercer disco va a ser doble. Conseguí que lo produzca Adrián Dárgelos y lo vamos a hacer en el estudio de Babasónicos con el ingeniero de los Babas.