viernes, 11 de noviembre de 2016

"Mi voz no deja de sorprenderme, es como un diamante que tiene varias puntas y sus ángulos no son todos iguales". Entrevista con Sofía Viola



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Programa N° 576. Nos visitó Sofía Viola, un alma errante. Acaba de editar con Bárbara Palacios el disco de Las Huevas son estas, que bien puede ser leído como Las huevas honestas.

Antes de sus presentación en La carpintería (hoy sábado a las 21.30 en solitario), hablamos de su vínculo con la música chilena, de su interés por la canción de raíz latinoamericana y esa capacidad para sintetizar en sus canciones -y su canto- el espíritu viajero con la cosa sucia y urbana. 

Una charla con una de las artistas más frescas y entregadas que tiene Buenos Aires. Como regalo nos dejó una interpretación memorable de Pancho en Constitución y dos canciones inéditas: Borrachines y Errante.  

La pueden descargar ACÁ o escuchar abajo.

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El rock. "El rock nos hizo mierda. Hay que escarbar un poquito y buscar la raíz". 

La voz I. "En Bolivia se me agudizó la voz, debe ser por la altura".

La voz II. "Mi voz no deja de sorprenderme, es como un diamante que tiene varias puntas y sus ángulos no son todos iguales, me encuentro redescubriendo mi voz constantemente y conociendo sus mañas. Hay un tono grave que viene del tango y de querer ser Tita Merello, otra parte es más centroamericana. A mí me gusta abarcar todo mi registro, todavía no  termino de sacar la ficha cuál es mi límite arriba y abajo".

La identidad. "Me gustaría no estar tan marcada por la identidad y ser una voz un poco más neutral a la hora de llegar a un género, porque sino la característica se desfasa y se vuelve una especie de manía del cantante. En ese sentido el que no para de sorprenderme es Calamaro que te canta un tango, un bolero, un jazz o un cha cha cha re Calamaro. Sus mismas canciones las desmenuza y las puede cantar re diferente y no está mañoso".

"Yo sigo eligiendo decidir mi día a día. A veces veo mi agenda y me da claustrofobia ver que no hay un día libre, por más que lo que tenga que hacer son todas actividades que están buenísimas. Es una especie de enfermedad que tengo de no poder quedarme quieta, de ser así. Y por otro lado digo: 'Soy así y lo que me hace bien a mí es viajar y conocer gente'. Eso a mí me da inspiración. Hoy por hoy, hace diez años o más, las canciones son mi razón de existir. Creo que existo para hacer canciones y que la gente se vea reflejada en ellas. Mientras tanto yo tengo que ser fiel a mis intuiciones (...) Soy re joven y siento que me queda mucho por andar antes de hechar una raíz en un lugar y asentarme en un hogar. Es muy difícil cuando se tiene la esencia así, es más fuerte que yo, no lo puedo evitar".

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