martes, 11 de junio de 2013

Entrevista a Manza Esaín para descagar + desgrabación de entrevista a Manza Esaín en 2006. Todo por el mismo precio.

Programa raro. De esos donde las cosas se despelotan. Teníamos pautada una nota con Manza Esaín para las 17:30 y Manza llegó a las 18:30. Ja! Por lo que la entrevista no fue por los carriles pensados, lo que no deja de tener su encanto. Fue una charla linda. Con la fecha de La Trastienda encima, hicimos un recorrido por los 10 años que cumple Valle de Muñecas próximamente y empezamos a meternos de a poco cuestiones como en el contexto de época (a poco de formarse, en 2003, se incendia República de Cromañón) o, más musicales, como la voz de Manza, tan particular y encantadora. Es una buena carta de presentación, buen preludio para un oyente que no supiera del todo de dónde viene la banda.

AQUÍ dejamos la entrevista para descargarla.



Hablando de época, recordamos que no fue ésta la primera vez que charlamos con Manza. Hace muchos años, el 18/11/2006, lo entrevistamos en piso antes de un concierto. Volvimos a escuchar esa nota. Para nuestra sorpresa hay similitudes en las preguntas y en varias de las respuestas. Lo de las preguntas no es de extrañar. Pero su valor está en que tiene el sabor que tienen esas cosas que están en plena construcción. Valle de Muñecas estaba construyéndose. Faltaban apenas dos semanas para que viera la luz Folk, su segundo disco.

Esta semana, leyendo entrevistas a Manza antes de hacer el programa, encontramos una declaración que nos hacía pensar si no será que uno se enamora de la potencialidad de las cosas. La reflexión era ésta: "Siempre pienso que disfruto más de los shows en los sótanos. Es como que disfruto más de la potencialidad de la banda que de un gran show, con todo ya resuelto. Es curioso porque yo como integrante de mi banda quiero tocar en un lugar donde ya esté todo resuelto, donde las luces estén buenísimas, el sonido genial, y que nosotros estemos súper ensayados y tengamos la mejor noche de nuestras vidas. Pero cuando voy a ver bandas me gusta ver bandas que todavía no tienen el camino muy claro, ver esa potencia y completar los agujeros imaginariamente".

Ese 2006 que charlamos con Manza, Valle de Muñecas tenía ese encanto, se notaba esa potencialidad, a pesar de que también era evidente que sabían hacia dónde estaban yendo, tenían un sonido definido y un estilo propio.

La cuestión es que mientras celebramos los 10 años y antes de una nueva visita de Manza para charlar con tiempo (¡pronto va a volver!), aprovechamos y desgrabamos aquella entrevista donde ésta historia que está por cumplir una década (ganada) apenas llevaba 2 años y medio.


Primero la nota de 2006 y después la del sábado pasado. 


Entrevista con Mariano Esaín 18-11- 2006

-Me contabas fuera de aire que se están por ir a tocar a Montevideo y te decía que hay muchas bandas nuevas que están cruzando el charco. Pero ustedes no son lo nuevo…

-Si, en realidad no somos lo nuevo. Las bandas que están yendo forman parte de una movida que tiene que ver con un tipo de música que no es la que siempre fue para allá. No es generacional. Es al revés, las bandas que uno siempre sintió que tenían que ver con lo que pasaba del otro lado del río eran Los Piojos, Bersuit y ese tipo de cosas, y del otro lado No te va a Gustar, La vela puerca. Y ahora vienen bandas como Astroboy y vamos nosotros o Bauer o Interama o Mataplantas o Norma.

-Alguna de esas bandas que mencionás las produjiste…

-Sí, casi todas (risas). A Mataplantas lo produje, a Norma lo mezclé, con Interama estamos hablando, a Bauer le hago sonido en vivo y a Astroboy lo produje dos discos.

-¿Podemos trazar una historia de dónde venís y hacia dónde vas?

-Hace dos años que estoy tocando con Valle de Muñecas, una banda que tengo básicamente con mi hermano (Lulo) que toca la batería. Antes de Valle de Muñecas tuve una banda que se llamó Menos que Cero que empezó a mediados de los 90, y en el medio hubo un proyecto acústico con Flopa y Ariel Minimal que se llamó Flopa Manza Minimal. Más atrás está Martes Menta, banda con la que sacamos un disco y tocamos en Obras con Soda Stereo. Más atrás no tiene mucho sentido (risas).

-Martes Menta fue parte de una movida generada a principio de los 90s que después se fue diluyendo. ¿Cómo lo ves vos?

-No se diluyó la movida, sólo cobraron mucha más fuerza los grupos como individualidades. Algunos nos separamos, otros como Babasónicos siguieron firmes a lo largo de los años. Me parece que las movidas las arma el periodismo y uno se siente parte en tanto le conviene. Siempre pasa que uno empieza a sentir que en realidad no está tan metido en la movida. Y es mentira. Llega un momento en que uno se hincha las pelotas y quiere que lo reconozcan por sí mismo y no por ser parte de una cosa colectiva. No sé si está bien o mal, me parece que no está muy bien pero es así (risas).

-En todo caso es parte del crecimiento…

-No hay movidas de grupos con 30 años, las movidas siempre son entre gente que tiene 20, 21, 22 años. Después uno ya no es más su generación, uno es uno y listo. Y los que lo rodean, qué sé yo.

-¿Hay una continuidad de sonido entre Valle de Muñecas y Menos que Cero?

-Hay una continuidad que la dan mis composiciones, mi manera de cantar y de tocar la guitarra. Y la diferencia está dada por los músicos que tocan conmigo, que lo hacen de manera diferente a cualquiera de las dos formaciones de Menos que Cero. Después está la decisión de uno de empezar con otra banda, si bien no fue que un día hubo cambio de integrantes y dije: “Esto no es más Menos que Cero”. En realidad Menos que Cero dejó de existir, hubo un año y medio de impasse, empecé a pensar en hacer un disco solista y cuando comencé a ensayar esos temas en un momento me di cuenta de que era una banda y salimos como banda.

-Me parece que en este momento hay muchos cantautores y hay una preponderancia en los grandes medios de comunicación de las canciones. ¿Puede ser eso un trampolín como para que Valle de Muñecas acceda a un público más amplio?

-Podría ser, necesitaríamos una estructura un poquito mas grande que la que tenemos. Es cierto que ahora lo que se consume son canciones, más allá de los matices. Si uno escucha las radios de más audiencia hoy día hay una especie de sonido canción en los grupos mainstream, hay un sonido más pop incluso en los grupos de rock and roll que se supone que estaban en otra cosa. No me parece  ni mal ni bien, cada cual hace lo que quiere… más lo que le manda su compañía (risas). Puede ser que sea una tendencia. Hay algo que a mí me huele a sonido prefabricado, veo que todos los grupos mainstream suenan un poquito parecido.

-¿Hay cosas que te emocionan de lo que escuchás, artistas nuevos…?

-No sé en el mainstream. Sí abajo hay muchos grupos que me gustan. Grupos como Mataplantas o Coiffeur. Con él terminamos el disco la semana pasada y ya está en fábrica, está increíble. Es un poquito más elaborado que al anterior, hay más arreglos, trae algunos temas con algo parecido a una banda, un tema con arreglos de cuerdas. Muy variado. Yo creo que es un gran disco.

-¿Cuál debe ser el rol de productor en un disco como el de Coiffeur?

-En un disco como ese, de un solista que se presenta en vivo con una guitarra criolla, es diferente. El rol es decidir qué camino va a seguir el disco, si va testimoniar eso de manera plana o si va a tener algún tipo de agregado o arreglos que resalten alguna cualidad que a mí me parece que tiene la canción. Después está la cuestión más básica de ayudar al artista a elegir los temas y una vez elegidos los temas elegir qué toma está bien y cuál está mal.

-¿Y qué pasa cuando esa mirada la posás sobre tu trabajo?

-A  veces es difícil. Yo hace muchos años que me auto-produzco pero a veces desearía desdoblarme y tener otro yo que no esté tocando al mismo tiempo y que tenga la mirada virgen de las canciones que yo tengo cuando trabajo con otra banda.

-¿Y eso no te lleva a pensar en otro productor para Valle de Muñecas?

-Puede ser, pero con los que me gustaría trabar son inalcanzables (risas)

-¿Quiénes son?

-Casi todos de afuera. Hay alguno de acá con quien me gustaría intentarlo,  con Juanchi (Baleirón) que me gusta cómo produce. Y seguramente podría trabajar con otros más. De afuera hay muchos que me gustan, Dave Friedman es uno.

-Estábamos leyendo una nota que te hacen el 10 de febrero del 2000 donde decías que como músico no llevás una vida súper holgada y que tenías que laburar como técnico o productor. En el cierre decías: “Me resisto a trabajar en una oficina”.

-Y sí, es difícil. En realidad lo que cambió de esa nota hasta ahora es que hoy sí vivo de la música, probablemente no de la que toco pero sí de grabar y producir y hacer sonido en vivo a otra gente. Así que al final me doy la razón en no haber ido a trabajar a una oficina. No me sobra nada pero tengo lo suficiente como para vivir.

-“Fin de fiesta” es un tema que editaste en un EP de Menos que Cero y lo reelaboraste para este primer disco de valle de Muñecas.

-Si, en un momento, cuando grabamos un EP de Menos que Cero, estaba ese tema recién compuesto que ni siquiera lo estábamos tocando con la banda. Y plasmamos el demo en el disco. Fue una guitarra acústica con una batería electrónica y nada más. Intentamos tocarlo con Menos que Cero pero nunca me había convencido mucho la versión y eso fue un poco antes de que la banda se separe. Cuando empezamos a tocar con Valle de Muñecas lo probamos y ahí terminó de tomar su forma definitiva. Por eso creo que la versión ésta la versión del tema, la otra es un demo muy casero.

-Incluso vos mencionás el trabajo de tu hermano en la batería como muy diferente al de otros bateristas con los que trabajaste. Y eso se nota en el tema…

-Yo creo que se nota en todo el disco. Tiene un peso diferente, él más groove que los bateristas con los que toqué antes. Por ahí es menos preciso, menos perfecto, pero es un tire y afloje.

-El sonido de guitarras al frente, que es característico de tus bandas, no es un sonido que esté tan presente en la actualidad cuando uno prende la radio.

-Me parece que es la marca de los proyectos en los que yo estuve. Es un poco lo que separa a cualquiera de los dos grupos del sonido de canción pop que hay ahora, al que yo le digo el sonido Mega porque suenan todos medio parecidos. Parece que está elaborado para sonar en esa radio. Y por otro lado es lo que separa al grupo de la movida de cantautores. O sea, nosotros de alguna manera hacemos canciones de cantautores en el marco de una banda de rock. A veces es difícil meternos en una movida o en otra, es decididamente una banda de rock. Por eso mucha gente que nos viene a ver disfruta más los shows acústicos que los otros.

-¿En unos días van a estar sacando algo nuevo?

-Sí, en realidad inicialmente iban a ser una serie de Eps, nunca lo pensamos como un segundo disco del grupo. Lo que ocurrió fue que con los líos de los lugares y lo difícil que estaba para tocar desarrollamos un formato de bajo volumen, por no decir acústico o casi acústico. En algún momento terminó el año y quisimos grabarlo para que quede testimoniado esto. Y lo grabamos en un día en vivo, con voces y todo. Terminamos grabando como 12 temas. La idea era editar tres EPs pero por una cuestión de costos vamos a terminar haciendo una sola placa que la pensamos como la cara B del primer disco. Hay versiones acústicas del primer disco, temas nuevos y covers de otros grupos. Sale en dos semanas.

-¿En retrospectiva, qué análisis hacés de lo que sucedió con el trío acústico que armaste con Flopa y Minimal? Es algo que no se puede obviar en tu historia.

-Fue importante porque ninguno de los tres esperaba nada de ese proyecto. Lo único que esperábamos en ese momento era juntarnos a tocar, pasarla bien y compartir canciones. De repente se fue inflando de una manera que nos sobrepasó porque cada uno tenía puestas muchas más fichas en su proyecto propio que en ese. Hicimos un disco que está buenísimo y muchos shows. La verdad que estuvo buenísimo.

-¿Puede ser que ahí esté el germen de este regreso a la canción? ¿En ese formato?

-¿Regreso de quién? (risas). No, no sé. No creo que hayamos sido tan influyentes para el mainstream. Por ahí podemos influenciar la vida de algunas personas que nos escucharon. Yo supongo que ese disco, si bien fue importante, la mayor parte de la gente que escucha a los grupos mainstream no sabe ni que existió. Esa es la impresión que a mí me da.

-De todas formas hay una trama oculta de las cosas que hace que aunque la gente no lo haya escuchado influencie de distintas maneras ¿no?


-Puede ser. Yo creo que es un disco que debería ser un clásico del rock de acá a pocos años.


Entrevista 8-06-2013:

-Allá x 2003, después de Menos que Cero, en el medio de la experiencia con Flopa y Minimal, aparece Valle de Muñecas.

-Sí. Cuando arrancamos con la banda fue casi a caballo de Flopa Manza Minimal.

-¿Y pensaban en aquel momento en la posibilidad de que eso se extendiera 10 años?

La verdad es que si (risas). Si bien inicialmente la idea mía era iniciar una carrera solista, lo que pasó fue que cuando nos encontramos las tres personas en la sala eso no sonaba a un disco de solista ni a solista sino que sonaba a banda. Entonces: “Si ustedes quieren y nos ponemos las pilas y empujamos todos para adelante, esto es una banda”. Se planteó si era una nueva formación de Menos que Cero o era una banda nueva. Y decidimos que sea una banda nueva. Dejamos de lado todas las canciones de Menos que Cero y arrancamos de cero absolutamente. Fue la excusa para ponernos a trabajar. No teníamos ningún tema, no es que podíamos empezar un show con 3 temas nuevos y otros 7 u 8 que vienen de antes. “Arranquemos de cero, compongamos 10, 12, 15 o 20 temas”, dijimos. Y así arrancó la banda.

-¿Dónde debutaron?

Hicimos un show sorpresa, sin que nadie supiera ni cómo se llamaba la banda, en Salón Pueyrredón. Y después hubo una especie de show oficial en lo que era el sótano de Unione e Benevolenza (…) Creo que el show del Pueyrredón fue a principio de julio y el otro a principio de agosto.

-Arrancan en un momento en que, a poco de caminar como banda, sucede el incendio de República de Cromañón. Ustedes venían con una propuesta sonora más aguerrida, sus recitales son muy calientes ¿Qué les pasa como banda? ¿Eso interfiere en la sonoridad o no?

-No interfiere en el deseo de que esa sea la identidad de la banda. Lo que pasa es que empiezan a cerrar los lugares para menos de 200 personas y los lugares con más capacidad empiezan a subir sus costos, cuadriplican los costos. Entonces se hace muy difícil tocar. Y sucede que nos proponen tocar en un show y nosotros pensamos: “Si tocamos acá vamos a hacer un desastre, nos van a sacar a patadas”. Veníamos pensando, incluso antes de Cromañón, que la banda estaba buena para hacer un formato más reducido, con bajo volumen, con un sonido acústico o semi acústico; y en un momento, en uno de esos shows donde nos dimos cuenta que nuestra propuesta no daba para el lugar, dijimos: “¿por qué no probamos esto a ver qué pasa?” Y eso fue lo que hicimos cada vez que nos ofrecían fechas para tocar en lugares que no daban para tocar al volumen que tocábamos nosotros. Nos sirvió para estar en movimiento y no dejar de tocar, para ver a las canciones de otra manera, generar arreglos que después se volcaban a las versiones eléctricas. Y en un momento se cumplió un año de eso y habíamos hecho la misma cantidad de shows acústicos que eléctricos, eso que había empezado como algo ocasional terminó siendo el 50 por ciento. Y nos metimos en un estudio y lo registramos en vivo, como un show.

-O sea que Folk tiene que ver con eso que estaba en el aire en la ciudad.

De alguna manera es nuestra respuesta a la coyuntura. Creo que el chiste de esto es saber adaptarse y que la propuesta de uno tenga respuestas ante cualquier problema que pueda surgir. No hay que ser maleable en el sentido de cualquier cosa le venga bien pero sí que si alguien nos dice que esto no se puede, te doy otra cosa. Además las canciones se bancan todas esas estructuras. En un momento nos decían: “Nosotros queremos un show eléctrico pero toquen más despacio”. Probamos un día un ensayo en la sala y dijimos: esto es un desastre. Si vamos a tocar hagamos algo para tocar bajito. Lo que nosotros hacemos es eléctrico y no se toca bajito.

-Además tienen un tipo de estructura de canción que coquetea con un sonido folk. Supongo que dentro del abanico de influencias y de tu educación sentimental, más allá del punk y el pospunk, también están los Bob Dylan, los Leonard Cohen…

-Si claro. Yo creo que eso va de la mano de las letras que hacemos. Ya desde Menos que Cero la manera mía de componer era una música que tenía que ver con el punk, el postpunk y el indie mas furioso, y las letras con los songwriters: Dylan, Cohen, Neil Young.

-Crosby, Stills…

-Hay un montón de letristas increíbles que beben un poco de esa misma tradición. Me gusta cómo escribe Michael Stipe o Morrisey o Jarvis Cocker. Y por más que su música no lo sea, sus letras están influenciadas por toda esa tradición de cantautores ¿no?

-Recuerdo haberlos visto en el Nacional…

-Un ciclo de presentación de Folk. Fueron cuatro viernes o cuatro sábados seguidos, cada uno con alguien acompañándonos. Uno fue con Coiffeur, otro con Flopa, otro con Juan Ravioli y otro con Julieta Rimoldi.

-Saliendo un poco de Valle de Muñecas y metiéndonos en tu faceta de productor, vos fuiste productor de uno de los discos más lindos de los últimos años: No es, de Coiffeur.

-Para mí, de todos los discos que produje lo tengo entre mis 5 preferidos, seguro.



-Escuchamos Hoy todo el hielo en la ciudad.

-La idea surgió después del último disco, que salió en la primavera de 2011. Lo que nos planteamos es: ¿Por qué tenemos que esperar hasta el próximo disco para mostrar nueva música si todos somos bastante melómanos y como coleccionistas y fanas de la música siempre no gustaron las rarezas, las caras B, los simples? Y bueno, hay una herramienta como internet que permite hacer eso que de otra manera sería carísimo. Y dijimos: Hagamos simples o disquitos de 2 o 3 temas que no sean parte de la obra, del tronco principal de la obra, pero que sean temas que quedaron fuera de los discos o versiones grabadas en vivo en shows o en vivo en estudio o versiones con otro formato. Entonces cada tanto generamos ese tipo de material que ni siquiera lo pensamos para esos simples, sino que son grabaciones que hacemos porque tenemos ganas (...)

-Estaba pensando que la música de la banda es una que se nota que está trabajado y que tiene un sonido muy trabajado, pero que la clave para entrar a esas canciones, más allá de las melodías, los ritmos y las capas sonoras, es tu voz. Después me desdije y pensé que la voz es la llave de acceso a cualquier canción. ¿Cómo te llevás con tu voz? Porque es distintiva, no tenés una voz muy parecida a nadie.

-Qué bueno. Gracias. Yo creo que a todo el mundo le pasa con su voz. Yo tengo momentos en que amo mi voz y momentos en que la detesto. Me parece que a todos les pasa un poco así. Me gusta mi voz grabada, trabajada, puesta en plano en una mezcla. Odio mi voz grabada en una filmación o ahora mismo en la radio (risas), en un programa de televisión. Pero mi voz con actitud de estar cantando y puesta donde tiene que estar puesta en un disco me gusta.

-De días de suerte a esta parte, tiene un timbre que se conserva, no se ha modificado.

-No. Igual el primer disco de Menos que Cero tiene una de las versiones de mi voz que más me gusta. Me gustan mucho las voces de ese disco y además sé que están grabadas todas en una hora, entonces… No entiendo cómo lo pude hacer en ese momento. Fue en 1996.


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