Nietzsche x Oscar Cuervo. Capítulos VII, VIII y IX


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Este 2016 es un año nietzschano. Oscar Cuervo nos está ayudando a aproximarnos a la obra de F. Nietzsche, que a su vez es un modo de repensar y repasar todos los problemas que están metidos en su filosofía. También, por qué no, de poner en tela de juicio muchas de las interpretaciones que se realizaron a lo largo del siglo XX.

La tesis con la que nos manejamos es que Nietzsche es un pensador atravesado por tensiones que no resuelve. Allí radica lo más interesante de su pensamiento. En la charla anterior habíamos hablado de su ruptura con Wagner y de la consecuente apertura de una nueva etapa a partir de tres libros en los que empieza a escribir bajo la forma de aforismos: Humano demasiado humano, Aurora y La gaya ciencia.

"Estos tres libros no son exactamente iguales -dice Oscar. La gaya ciencia va un poco más allá. A pesar de que conserva la palabra ciencia en su título, lo acompaña de la palabra gaya, un término que podríamos traducir como jovial o alegre. O sea, una posible traducción es La ciencia jovial. Ahí es interesante pensar algo que desborda el espíritu positivista que nosotros le atribuíamos a este período: a la ciencia Nietzsche siempre la piensa acompañada de un tempramento, de un temple, de una tonalidad. Entonces, la ciencia no es una posición de conocimiento objetiva; necesita ir acompañada de un estado de ánimo, de una emoción, de una disposición afectiva".

A continuación dejamos los últimos tres capítulos en los que retomamos algunos conceptos que veníamos charlando y nos volcamos a desarrollar las ideas que se esbozan en La Gaya ciencia, el libro bisagra que empieza a delinear el Nietzsche decisivo.

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Capítulo VII

El perpectivismo. "Ese es uno de los aportes decisivos de Nietzsche. Hay una pregunta que la filosofía se viene haciendo desde siempre: la pregunta por la verdad. Mientras la filosofía moderna pone al sujeto (al yo, a la conciencia) como fundamento de la verdad, Nietzsche dice que solo hay perspectivas, que no existe la verdad con mayúsculas, que sólo pueden existir verdades desde un punto de vista que es siempre singular".  

El perspectivismo II. "Él oscila. No se termina de saber si esta perspectiva es una invención del singular. Recordemos que él usa la palabra invención: el lenguaje se inventa, los ideales se inventan, el conocimiento se inventa. Si la verdad es una simple invención, es una falsificación, porque si yo invento algo es arbitrario. Pero por otro lado hay una posibilidad de interpretar la perspectiva como algo necesario, es decir, vos no te podés salir de la historia y mirar la humanidad desde arriba para encontrar una verdad que esté más allá de los puntos de vista singulares. Vos podés dar cuenta de un proceso de veracidad desde tu posición, pero no es una ficción que vos proponés, vos respondés a esa posición en la que estás ubicado".

La invención. "Hay en las interpretaciones nietzschanas un entusiasmo con la idea de invención. Es una palabra que él usa. Las interpretaciones del siglo XX abusan un poco de esta ocurrencia de Nietzsche".

La jovialidad. "En La gaya ciencia están anticipados todos lo temas que van a hacer al Nietzsche maduro. Aparece Zaratustra como personaje en un parágrafo, el tema del eterno retorno y el tema de la muerte de Dios, que son los principales temas que va a desarrollar. Es claramente un libro de transición". 

La muerte de Dios. "Cuando él se refiere a la muerte de Dios, se refiere a un acontecimiento tremendo que va a ocurrir en Eurpa y que va a durar -dice Nietzsche- varios siglos. Es preciso adoptar una posicion de jovialidad frente a eso terrible. (...) En la idea de gaya, esa jovialidad está pensándose en contraste a un acontecimiento capaz de hacerte temblar, que es la muerte de Dios. ¿Qué sucede cuando muere ese Dios que sostiene a toda una civilización?, es la pregunta. Ese va a ser un acontecimiento catastrrófico. La jovialidad va en contrapartida a la catástrofe que él anuncia".

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Capítulo VIII

La gaya ciencia coincide con un momento de salud complicado para Nietzsche. Nos aproximamos a 1880 y a su última década de vida filosófica. Síntomas que hasta el momento eran molestos se acentúan y empiezan a agravar su estado: dolores de cabeza insoportables, una ceguera progresiva y problemas gástricos. Siempre se queja de la alimentación. Comienza lo que se denomina sus años errantes; se va moviendo por el centro de Europa: norte de Italia, Francia, Alemania, Suiza. ¿Qué busca? La ciudad que le haga soportable la vida debido a los padecimientos que vive. 

Oscar nos describe esa etapa y de a poco nos lleva a poner el foco en las interpretaciones de Nietzsche (y alguno de sus conceptos) que se hicieron en la década del 60 y en la posmodernidad. Se referirá a filósofos como Foucault o Deleuzze. "Hacen hincapié en una lectura de la jovialidad nietzscheana vinculada a la liberación del peso de la verdad. Una vez que el hombre descubre que la verdad es una invención propia, deja de ponerla por encima de sí mismo y la trata como eso. Esa lectura entusiasma mucho", nos dijo.

Claro está que Oscar no está de acuerdo con esa mirada. "Lo que se produce son desplazamientos de sentido. O sea, se toma un fragmento, se lo aisla, se lo quita del flujo del pensamiento nietzscheano, se lo resalta como la clave excluyente y ahí empieza a salir la cuestión de la muerte de la verdad como concepto fundamental. A la ciencia jovial se le quita su densidad (...) porque la muerte de la verdad y la muerte de Dios no eran acontecimientos graciosos, sino que venían acompañados por una serie de acontecimientos catastróficos que iban a minar la civilización occidental. Uno podría pensar lo que está pasando en el mundo y en Europa actualmente como la consumación del nihilismo. Es una clave posible para comprender este época. La muerte de la verdad significacaría que no tenemos de dónde agarrarnos y lo que impera es una especie de potencia de la técnica y del triunfo del más fuerte. Es lo que está pasando en el mundo y en el país".  

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Capítulo IX 

Empezamos a meternos en Así habló Zaratustra, más precisamente en el capítulo De las tres transformaciones, que se puede tomar -siempre según Oscar- como una especie de autobiografía. Serían:

1- El camello: el animal agobiado por el peso de Dios.
2- El león: el animal feroz que lucha por liberarse de la carga y responde al espíritu libre de la filosofía de la mañana.
3- El niño, que a diferencia del león, ya se ha liberado de la carga y juega. 

Dice Oscar: "Así resume con eficacia una interpretación de la evolución de su propio pensamiento. Uno la puede tener en cuenta pero no necesariamente debe adscribir a esa interpretación. La cuestión es que esa interpretación tiene mucho éxito y muchos se quedan con el niño sin haber pasado por el camello o el león. Se habla de la pura afirmación de la vida una vez que se ha liberado del peso de Dios".

Para cerrar, dimos lectura al pasaje 125 de La gaya ciencia que se titula El loco:

No habéis oído hablar de aquel loco que, con una linterna encendida en pleno día, corría por la plaza y exclamaba continuamente: "¡Busco a Dios! ¡Busco a Dios!" -Y como precisamente se habían juntado allí muchos que no creían en Dios, provocó una gran hilaridad. ¿Se te ha perdido?, dijo uno. ¿Se ha extraviado como un niño?, dijo otro. ¿No será que se ha escondido en algún sitio? ¿Nos tiene miedo? ¿Se ha embarcado? ¿Ha emigrado? -así gritaban y se reían a un tiempo. El loco se lanzó en medio de ellos y les echó penetrantes miradas. "¿Dónde está Dios?, exclamó, ¿os lo voy a decir! ¡Nosotros lo hemos matado - vosotros y yo! ¡Todos somos sus asesinos! Pero ¿cómo lo hemos hecho? ¿Cómo hemos podido vaciar el mar? ¿Quién nos ha dado la esponja para borrar completamente el horizonte? ¿Qué hemos hecho para desencadenar a esta tierra de su sol? ¿Hacia dónde rueda ésta ahora? ¿Hacia que nos lleva su movimiento? ¿Lejos de todo sol? ¿No nos precipitamos en una constante caída, hacia atrás, de costado, hacia adelante, en todas direcciones? ¿No erramos como a través de una nada infinita? ¿No sentimos el aliento del vacío? ¿No hace ya frío? ¿No anochece continuamente y se hace cada vez más oscuro? ¿No hay que encender las linternas desde por la mañana? ¿No seguimos oyendo el ruido de los sepultureros que han enterrado a Dios? ¿No seguimos aliendo la putrefacción divina? -¡los dioses también se corrompen! ¡Dios ha muerto! ¡Dios está muerto! ¡Y lo hemos matado nosotros! ¿Cómo vamos a consolarnos los asesinos de los asesinos? Lo que el mundo había tenido hasta ahora de más sagrado y más poderoso ha perdido su sangre bajo nuestros cuchillos -¿quién nos quitará esta sangre de las manos? ¿Qué agua podrá purificarnos? ¿Qué solemnes expiaciones, qué juegos sagrados habremos de inventar? ¿No es demasiadogrande para nosotros la magnitud de este hecho? ¿No tendríamos que convertirnos en dioses para resultar dignos de semejante acción? Nunca hubo un hecho mayo -¡y todo el que nazca después de nosotros pertenecerá, en virtud de esta acción, a una historia superior a todo lo que la historia ha sido hasta ahora!" Al llegar aquí, el loco se calló y observó de nuevo a sus oyentes: éstos también se habían callado y le miraban sin entender. Por último, tiró la linterna al suelo, que se rompió y se apagó. "Llego demasiado pronto, dijo luego, mi tiempo no ha llegado aún. Este formidable acontecimiento está todavía en camino, avanza, pero aún no ha llegado a los oídos de los hombres. Para ser vistos y oídos, los actos necesitan tiempo después de su realización, como lo necesitan el relámpago y el trueno, y la luz de los astros. Esta acción es para ellos más lejana que los astros más distantes -¡aunque son ellos quienes lo han realizado!" Cuentan también que ese mismo día el loco entró en varias iglesias en las que entonó su Requiem aeternam Deo. Cuando le echaban de ellas y le pedían que se explicara, no dejaba de repetir: "¿Qué son estas iglesias sino las tumbas y los monumentos funerarios de Dios?"

Lo que allí aparece por primera vez es la idea de la muerte de Dios. "La idea que se maneja ahí no es simplemente dejar de creer en Dios o que Dios no existe, es más densa. Nietzsche la asocica al concepto de derrumbe civilizatorio y él no lo vive como un acontecimiento ligero. Esta idea de Dios era el sostén del sentido de toda una civilización; cuando se cae el sentido, el desplome te puede tirar abajo a vos y morir entre los escombros", dice Oscar. 

¿Qué pasa después de la muerte de Dios? Hoy a la tarde a partir de las 17:00 por FM La Tribu. www.fmlatribu.com
 

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