martes, 28 de diciembre de 2010

Palabra de Leónidas

–Colocándolo casi en un rol de visionario, ¿qué caminos cree que tomará la poesía nacional en las próximas décadas?

–Es imprevisible: la ruptura parece marcar un determinado camino, pero la ruptura sutura y lo que fue cambio ya no lo parece y entonces es necesario volver hacia atrás para encontrar lo nuevo. Hay veces que para descubrir lo nuevo hay que volver a lo viejo, como decía León Trotsky. "Se trata de dar vuelta las viejas formas, como un guante", era su frase, citada por un poeta católico y conservador como T. S. Eliot, quien también dijo que Trotsky fue el único que entendió cómo venía la mano. En los textos de los poetas jóvenes percibo la ausencia de una épica. Con épica, me refiero a un poema que siendo poema –no propaganda– sea político, que recoja los conflictos actuales de la sociedad y los articule con el conflicto personal. Creo que esa carencia es un rasgo de la nueva generación, aunque no descarto que esté equivocado y sea yo quien no pueda percibir la presencia de ese elemento. Uno lee en estado de gracia o bien de desgracia. Cuando leés en estado de gracia, parás un momento y pensás: "Qué pavada estoy diciendo, si esto que creo que no está aparece en el poema de tal autor". No hay duda de que en los más jóvenes hay un lirismo, pero es despojado, muy distinto al de mi época. Despojado de todo colgajo lírico o, como dice el crítico y poeta Sandro Barrella, de "un lirismo narcotizado".
Hoy, los poetas exhiben un lirismo seco. Para expresarlo más gráficamente, los jóvenes bajan la poesía del cielo a la tierra.

(Leónida Lamborghini, nota de Juan Carlos Sancho para la revista de poesía La Otra*)

* Esa revista no tiene nada que ver con la revista de arte y pensamiento, dirigida por Oscar Cuervo, La Otra.

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