miércoles, 26 de junio de 2013

Entrevista sin desperdicio a Pablo Dacal + Jimena López Chaplin en un programa para descargar



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Programa N° 403. Primer programa del invierno. Empezamos escuchando, disculpen la redundancia, la canción de Flopa y Minimal "Es invierno" para después meternos de lleno en las reflexiones de Jimena López Chaplin, quién el pasado viernes presentó en vivo El espíritu de la golosina, su nuevo disco.

Jimena tiene dos discos editados: Ojos de Plástico (2010), que apareció casi al mismo tiempo que su decisión de ser solista, y El espíritu de la golosina (2013). Ambos fueron producidos por Alfonso Barbieri. En los audios de la entrevista se pueden escuchar una serie de ideas sobre el modo de grabar el disco, la decisión de incluir canciones de otros - especialmente "Somos el cielo" de Los Visitantes- , lo que significó y significa Palo Pandolfo para ella y cómo piensa su voz dentro del universo de las voces femeninas que se pueden escuchar en Buenos Aires.

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Más tarde se acercó Pablo Dacal. Acaba de salir El corazón es el lugar, su disco elaborado junto a Las Guitarras del Tiempo, y pensamos que sería una buena excusa para hacer un recorrido por su historia con la música, desde niño hasta la actualidad. Y así fue. En ese recorrido nos encontramos con datos pocos conocidos, por ejemplo su metejón desde chico con el dibujo. Eso nos llevó a pensar en que la manera de componer sobre el papel en blanco bien podía trasladarse a la música o cualquier otra actividad relacionada con lo artístico.

"Tengo una idea del diseño y de la composición bastante clara. No la hago en mis discos pero me parece que cuando aprendés a trabajar en un plano, en un espacio, aprendés a componer. Y eso se lleva a todo. Para mi esa también es la forma de pensar un disco o las relaciones entre los diferentes elementos que un disco puede tener: las palabras, las músicas, las imágenes, la forma, las fechas, los lugares. Del cuadro se llega a la performance y quizás, quizás, hice yo ese recorrido", soltó Pablo.


A lo largo de la charla pasamos por todos sus discos. Hablamos mucho de música y aprovechamos para preguntarle algo que venimos pensando en relación a su modo de encarar las canciones y el sonido: ¿Cuánto te costó entender que para decir las cosas que vos querías decir no necesitabas un sonido limpio sino otro tipo de sonido, otro ropaje sonoro? Escuchando el programa está la respuesta.


Sus discos editados hasta el momento son: Música de Salón Vol. 1 (con Violeta Plástica en 2001), 13 Grandes Éxitos (2004), Disco de bolsillo (2006), La era del sonido (2008), Cartón Pintado (2009), El Progreso (2011) y El corazón es el lugar (2013).


Para descargar el programa completo clickeá ACA


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Lista de temas:


- Es invierno - Flopa y Minimal

- Watching the weels - John Lennon
- No te muevas - Jimena López Chaplin
- Somos el cielo (Los Visitantes) - Jimena López Chaplin
- Tiempos Modernos - Pablo Dacal
- Cocechero (Ramón Ayala) - Pablo Dacal y su Orquesta de Salón
- Amor es un monstruo - Pablo Dacal
- Cosas extrañas - Pablo Dacal
- Fantasmas - Pablo Dacal y su Orquesta de Salón
- El árbol que tú olvidaste (Atahualpa Yupanqui) - Pablo Dacal y Voladores
- El corazón es el lugar - Pablo Dacal y las Guitarras del Tiempo

viernes, 21 de junio de 2013

Vamos por nuestro programa 403


Pick & roll. Pequeño paréntesis. Sólo por hoy este blog habla un ratito de básquet. Sabrán comprender.

 

Por Maximiliano Diomedi

Veo basquet desde muy chico. O para decirlo de una manera más correcta y menos literal:
respiro basquet desde que nací porque ahí donde yo nací el basquet se respira en cada barrio y cada 5 cuadras hay un club,
sin contar los tableros con aros que cuelgan de los árboles o de los postes de luz. El basquet es parte de la atmósfera de la ciudad.

Ahí donde yo nací y donde ya no vivo el basquet es más importante que el fútbol, mucho más. Desde siempre escuché, y llegué a tomar como propia, una máxima que dice que el basquet suele es más lógico que el fútbol, lo que significa que la mayoría de las veces termina ganando el que es mejor, el que tiene los mejores jugadores. No como el fútbol, donde Talleres de Córdoba, recién ascendido a la B Nacional, le puede ganar a Newells reciencito campeón del fútbol argentino.

Decir, entonces, que el basquet es más lógico nos lleva a pensar que es más predecible.
Puede ser, pero nunca estuve del todo seguro (o preferí no estarlo). Sólo sé que es el deporte que más me gusta del mundo, el más lindo de mirar, aquel donde, a menos que un equipo, muy tempranamente, le saque 20 o 30 puntos de diferencia a su oponente, siempre puede pasar algo porque además se juega a ganar.

En el básquet un partido arreglado como Racing- Quilmes es más dificil de disimular porque siempre hay que ir hacia adelante, no te podés meter dobles en contra, siempre hay que tirar al aro, siempre tratar de encestar, anotar de 2 o de 3. Eso hace muy dificil que un equipo juegue especulando con regalar los puntos.
Se nota.

De la ciudad donde nací salieron tipos que para mí siempre fueron extraterrestres.
Juan Alberto Espil es uno. El otro es Hernán Montenegro. El Loco fue uno de los deportistas más talentosos que vi en una cancha, un tipo que mide 2.11 metros y posee (o poseía) una habilidad y una inteligencia para el juego que eran impresionantes. Por habilidad quiero decir dominio de su cuerpo. No era un boludazo de 2 metros intentando llevar la pelota a los tropezones. Por inteligencia, bueno, estaba adelantado a cualquiera con el que compartiera la cancha. Pero ninguna de esas dos cosas hubiese resaltado si no fuera por su incansable tendencia a salirse del libreto. Como era el mejor hacía lo quería. Tanto dentro como fuera de la cancha.

Recuerdo perfectamente estar cualquier verano en Monte Hermoso escuchando por radio los partidos de Estudiantes (que juagaba en BB) y dibujar en mi cabeza las jugadas que hacía Montenegro y que Colefi, tan magistralmente, ponía en palabras.
 
Recuerdo, dos horas después de terminado el partido, salir yo a dar una vuelta por el centro y ver al Loco (o el Superpibe, como le decía Colefi allá por 1992) sentado en una mesa con su esposa y amigos, en la peatonal de MH, fumandose un pucho y con un vaso de whisky en la mano. Ya habia recorrido los 100 km que separan a BB de MH y estaba lo más pancho disfrutando a la vista de todo el mundo.Un fuera de serie.

Iba con esto a que Montenegro fue lo máximo que le pasó al basquet argentino antes de la Generación Dorada y especialmente antes de Emanuel Ginóbilli, otro tan proclive a salirse del molde.

Porque los basquetbolistas, en general, o mejor dicho: los deportistas de elite como ellos suelen ser estructurados, tanto dentro como fuera de la cancha. Montenegro era todo lo contrario, era como Housemann, con todo lo que eso significa.... pero mejor. Y Ginóbili conjuga en su manera de jugar el basquet
lo mejor del profesionalismo y lo mejor del amateurismo (lo suyo es un gran amor por el basquet). Es un super profesional que llegó a jugar en la liga donde juegan ya no sólo los mejores jugadores del mundo (lo cual en cierto modo es discutible) sino los mejores atletas del mundo, los más dotados físicamente, los más espectaculares. Para jugar basquet NBA debes ser un súper atleta. Y Ginóbili lo es.

Su historia -archiconocida- cuenta que fue un jugador bueno pero del montón hasta los 15 o 16 años; que quedó fuera de la Selección de BB (una gran frustración); que le faltaba altura y era flacucho. Hasta que de un año para otro pegó un estirón que nadie esperaba. Hace poco Pepe Sanchez dijo que Emanuel, cuando era adolescente,  
a lo sumo estaba entre los 20 mejores jugadoresde Bahía pero ni en pedo entre los 5 mejores, que cualquiera que diga ahora que pintaba para gran cosa (ésto que es ahora), miente.

Algo sucedió.
Su deseo de ser jugador profesional lo convirtió, a pasos agigantados, en un gran atleta, además de ser la cabeza más fuerte que ha dado el basquet argentino (no quiero decir el deporte argentino para no sonar exagerado). Fui siguiendo sus pasos hasta entrar a la NBA que -como decía- es lo más top del mundo además de ser también un show insoportable con soldados yanquis recién llegados de vaya uno a saber qué guerra para ser condecorados por los propios jugadores, y niñas de 7 u 8 años que cantan el himno de EEUU antes cada partido.

La cuestion es que hace una hora terminó el sétimo partido de las finales de la NBA donde San Antonio Spurs, el equipo donde juega Emanuel Ginóbili,
perdió por 5 o 6 puntos contra Miami Heat, equipo con sede en...Miami.

Todos sabíamos que Miami era mejor, un equipo plagado de estrellas, con el mejor jugador del mundo (Lebron James, que metió 37 puntos) y -sobre todo- con jugadores más jóvenes que los viejitos de SA, cuyas figuras son el francés Tony Parker, el argentino Emanuel y el nacido en Islas VírgenesTim Duncan (que tienen 31, 35 y 37 años respectivamente).

¿Qué era lo que hacía que yo mirara el partido pensando en que lo previsible podía quebrarse una vez más? Ginóbili. ¿Por que soy argentino? No.
Primero porque en el 6to partido estuvo a 5 segundos de coronarse campeón. Y segundo porque en un juego como el basquet, donde el técnico puede tener en una carpeta 50 jugadas distintas para aplicar de acuerdo a las circunstancias del partido, Ginóbili, que es de acatar ese tipo de decisiones, por personalidad y características puede también salirse de lo planeado y: o bien hechar todo a perder, o bien llevarnos al cielo.
 
Por eso me gusta verlo jugar. Porque es indescifrable. Así lo demostró cuando llegó a San Antonio. Por supuesto que no gana solo y menos en ésta post temporada en que anduvo algo flojo. Pero no importa. Su espíritu sigue elevado, su personalidad sigue llevandome a pensar que en momentos calientes del partido es mejor darle la bola a él que a cualquier novato con buena prensa porque puede hacer de lo previsible algo impensado.
 
Ginóbili tiene verguenza deportiva. En estas finales lo demostró. Sus cuatro primeros partidos fueron flojos. Sabiondo de sus limitaciones actuales, está cumpliendo un nuevo rol en el equipo. Juega de otra cosa. No es el 2do o 3er jugador por el que se opta a la hora de definir las jugadas pero sigue teniendo un rol protagónico desde lo espiritual.  Arma las jugadas. No anda derecho con el aro. No anduvo, mejor dicho. Hasta que anduvo. Porque de repente, cuando era objeto de burlas y críticas, en el 5to juego metió 24 puntos, apareció confiado con el aro y volvió a ser el Ginóbili que todos esperabamos; el jugador más competitivo que Greg Popovich (el técnico poco agraciado de San Antonio) vió en toda su vida.
 
Popovich, el hombre que lleva 17 temporadas como técnico de los Spurs, dice que ese pibe, Manu, que nació cerca de mi casa, es el jugador más competitivo que conoció en su vida. No me voy a gastar en detallar quienes son los jugadores que vió Pop a  lo largo de toda su carrera. Imaginenlo ustedes.
 
La clave es que Manu tiene todavía fuego sagrado. Por eso ganó 3 anillos de NBA de los 4 que tiene el equipo en toda su historia, cosa que jugadores con más nombre y más luces a su alrededor no lograron ni lograrán. No creo que nadie que esté leyendo esto tenga dimensión de lo que eso significa. Ni yo la tengo, creo.
 
Esa mentalidad ganadora es porque no se parece a ningún otro jugador. Ni en Sudamerica ni en el mundo. Es medio despatarrado y muchas veces cuando penetra lo hace de una manera tan destartalada que nos hace mirar para el costadito como diciendo: Ay Dios! Pero las veces que penetra, llega abajo del aro (muchas, muchísimas), mete la pelota adentro, lo faulean y va la linea a ganarse ese punto de más que premia su incursión por la dimensión desconocida de los que miden más de 2 metros, no puedo hacer nada para deshinchar el pecho.
 
Manu está todo el tiempo caminando por esa cornisa, debatiéndose entre caer del lado de la gloria o del ridículo. Pero como es un juego, millonario, es cierto, como millonario se volvió Manu jugando, no le importa hacer el ridículo y prueba una y otra vez hasta dónde se puede llegar jugando. Esa manera de pensar el deporte lo convirtió en el alma del equipo, en el jugador más talentoso e importante que haya dado la historia del basquet de Sudamérica. Un idealista deportivo que además tiene estampa de anti héroe. Un genio. Un fuera de serie. Un alma sensible que en éste mismo momento en que yo escribo ésto debe estar sin poder dormir, con los ojos como un dos de oro, porque su equipo acaba de perder el séptimo partido de la final, una final a la que pocos hubiesen apostado que podía llegar.
 
Por eso es tan grande. Y por eso escribo. Porque me dura la bronca de que Manu no haya podido lograr su cuarto anillo. A mí, que me gusta tanto el basquet y que a pesar de entender que la lógica era que gane Miami, como Manu, yo, hasta último momento estuve esperando la excepción. Porque estaba Manu. Esta vez no llegó. Gracias igual Manu.
 

martes, 18 de junio de 2013

Oh, voy a ser tu poeta / mi gran amor / bicicleta


Por Martín Buscaglia

oh voy a ser tu poeta / mi gran amor bicicleta / esta canción cumplirá su misión / el día en que la escuche en boca de una chica combo de miel / montada en su brillante corcel / o la silbe un personaje / justo antes de que cambie la luz / montado en su brillante corcel / oh, que será que me inspira? / serán tus rayos que giran / esta canción cumplirá su misión / el día en que la escuche en boca de una chica combo de miel / montada en su brillante corcel / en boca de una chica todo gotas que realzan la piel / montada en su brillante corcel / como una telaraña que el rocío vistió para cantar / montada en su brillante corcel / y yo voy a olvidarla / hasta que vuelva en forma de deja vu / montado en mi oxidado corcel.
 

martes, 11 de junio de 2013

Entrevista a Manza Esaín para descagar + desgrabación de entrevista a Manza Esaín en 2006. Todo por el mismo precio.

Programa raro. De esos donde las cosas se despelotan. Teníamos pautada una nota con Manza Esaín para las 17:30 y Manza llegó a las 18:30. Ja! Por lo que la entrevista no fue por los carriles pensados, lo que no deja de tener su encanto. Fue una charla linda. Con la fecha de La Trastienda encima, hicimos un recorrido por los 10 años que cumple Valle de Muñecas próximamente y empezamos a meternos de a poco cuestiones como en el contexto de época (a poco de formarse, en 2003, se incendia República de Cromañón) o, más musicales, como la voz de Manza, tan particular y encantadora. Es una buena carta de presentación, buen preludio para un oyente que no supiera del todo de dónde viene la banda.

AQUÍ dejamos la entrevista para descargarla.



Hablando de época, recordamos que no fue ésta la primera vez que charlamos con Manza. Hace muchos años, el 18/11/2006, lo entrevistamos en piso antes de un concierto. Volvimos a escuchar esa nota. Para nuestra sorpresa hay similitudes en las preguntas y en varias de las respuestas. Lo de las preguntas no es de extrañar. Pero su valor está en que tiene el sabor que tienen esas cosas que están en plena construcción. Valle de Muñecas estaba construyéndose. Faltaban apenas dos semanas para que viera la luz Folk, su segundo disco.

Esta semana, leyendo entrevistas a Manza antes de hacer el programa, encontramos una declaración que nos hacía pensar si no será que uno se enamora de la potencialidad de las cosas. La reflexión era ésta: "Siempre pienso que disfruto más de los shows en los sótanos. Es como que disfruto más de la potencialidad de la banda que de un gran show, con todo ya resuelto. Es curioso porque yo como integrante de mi banda quiero tocar en un lugar donde ya esté todo resuelto, donde las luces estén buenísimas, el sonido genial, y que nosotros estemos súper ensayados y tengamos la mejor noche de nuestras vidas. Pero cuando voy a ver bandas me gusta ver bandas que todavía no tienen el camino muy claro, ver esa potencia y completar los agujeros imaginariamente".

Ese 2006 que charlamos con Manza, Valle de Muñecas tenía ese encanto, se notaba esa potencialidad, a pesar de que también era evidente que sabían hacia dónde estaban yendo, tenían un sonido definido y un estilo propio.

La cuestión es que mientras celebramos los 10 años y antes de una nueva visita de Manza para charlar con tiempo (¡pronto va a volver!), aprovechamos y desgrabamos aquella entrevista donde ésta historia que está por cumplir una década (ganada) apenas llevaba 2 años y medio.


Primero la nota de 2006 y después la del sábado pasado. 


Entrevista con Mariano Esaín 18-11- 2006

-Me contabas fuera de aire que se están por ir a tocar a Montevideo y te decía que hay muchas bandas nuevas que están cruzando el charco. Pero ustedes no son lo nuevo…

-Si, en realidad no somos lo nuevo. Las bandas que están yendo forman parte de una movida que tiene que ver con un tipo de música que no es la que siempre fue para allá. No es generacional. Es al revés, las bandas que uno siempre sintió que tenían que ver con lo que pasaba del otro lado del río eran Los Piojos, Bersuit y ese tipo de cosas, y del otro lado No te va a Gustar, La vela puerca. Y ahora vienen bandas como Astroboy y vamos nosotros o Bauer o Interama o Mataplantas o Norma.

-Alguna de esas bandas que mencionás las produjiste…

-Sí, casi todas (risas). A Mataplantas lo produje, a Norma lo mezclé, con Interama estamos hablando, a Bauer le hago sonido en vivo y a Astroboy lo produje dos discos.

-¿Podemos trazar una historia de dónde venís y hacia dónde vas?

-Hace dos años que estoy tocando con Valle de Muñecas, una banda que tengo básicamente con mi hermano (Lulo) que toca la batería. Antes de Valle de Muñecas tuve una banda que se llamó Menos que Cero que empezó a mediados de los 90, y en el medio hubo un proyecto acústico con Flopa y Ariel Minimal que se llamó Flopa Manza Minimal. Más atrás está Martes Menta, banda con la que sacamos un disco y tocamos en Obras con Soda Stereo. Más atrás no tiene mucho sentido (risas).

-Martes Menta fue parte de una movida generada a principio de los 90s que después se fue diluyendo. ¿Cómo lo ves vos?

-No se diluyó la movida, sólo cobraron mucha más fuerza los grupos como individualidades. Algunos nos separamos, otros como Babasónicos siguieron firmes a lo largo de los años. Me parece que las movidas las arma el periodismo y uno se siente parte en tanto le conviene. Siempre pasa que uno empieza a sentir que en realidad no está tan metido en la movida. Y es mentira. Llega un momento en que uno se hincha las pelotas y quiere que lo reconozcan por sí mismo y no por ser parte de una cosa colectiva. No sé si está bien o mal, me parece que no está muy bien pero es así (risas).

-En todo caso es parte del crecimiento…

-No hay movidas de grupos con 30 años, las movidas siempre son entre gente que tiene 20, 21, 22 años. Después uno ya no es más su generación, uno es uno y listo. Y los que lo rodean, qué sé yo.

-¿Hay una continuidad de sonido entre Valle de Muñecas y Menos que Cero?

-Hay una continuidad que la dan mis composiciones, mi manera de cantar y de tocar la guitarra. Y la diferencia está dada por los músicos que tocan conmigo, que lo hacen de manera diferente a cualquiera de las dos formaciones de Menos que Cero. Después está la decisión de uno de empezar con otra banda, si bien no fue que un día hubo cambio de integrantes y dije: “Esto no es más Menos que Cero”. En realidad Menos que Cero dejó de existir, hubo un año y medio de impasse, empecé a pensar en hacer un disco solista y cuando comencé a ensayar esos temas en un momento me di cuenta de que era una banda y salimos como banda.

-Me parece que en este momento hay muchos cantautores y hay una preponderancia en los grandes medios de comunicación de las canciones. ¿Puede ser eso un trampolín como para que Valle de Muñecas acceda a un público más amplio?

-Podría ser, necesitaríamos una estructura un poquito mas grande que la que tenemos. Es cierto que ahora lo que se consume son canciones, más allá de los matices. Si uno escucha las radios de más audiencia hoy día hay una especie de sonido canción en los grupos mainstream, hay un sonido más pop incluso en los grupos de rock and roll que se supone que estaban en otra cosa. No me parece  ni mal ni bien, cada cual hace lo que quiere… más lo que le manda su compañía (risas). Puede ser que sea una tendencia. Hay algo que a mí me huele a sonido prefabricado, veo que todos los grupos mainstream suenan un poquito parecido.

-¿Hay cosas que te emocionan de lo que escuchás, artistas nuevos…?

-No sé en el mainstream. Sí abajo hay muchos grupos que me gustan. Grupos como Mataplantas o Coiffeur. Con él terminamos el disco la semana pasada y ya está en fábrica, está increíble. Es un poquito más elaborado que al anterior, hay más arreglos, trae algunos temas con algo parecido a una banda, un tema con arreglos de cuerdas. Muy variado. Yo creo que es un gran disco.

-¿Cuál debe ser el rol de productor en un disco como el de Coiffeur?

-En un disco como ese, de un solista que se presenta en vivo con una guitarra criolla, es diferente. El rol es decidir qué camino va a seguir el disco, si va testimoniar eso de manera plana o si va a tener algún tipo de agregado o arreglos que resalten alguna cualidad que a mí me parece que tiene la canción. Después está la cuestión más básica de ayudar al artista a elegir los temas y una vez elegidos los temas elegir qué toma está bien y cuál está mal.

-¿Y qué pasa cuando esa mirada la posás sobre tu trabajo?

-A  veces es difícil. Yo hace muchos años que me auto-produzco pero a veces desearía desdoblarme y tener otro yo que no esté tocando al mismo tiempo y que tenga la mirada virgen de las canciones que yo tengo cuando trabajo con otra banda.

-¿Y eso no te lleva a pensar en otro productor para Valle de Muñecas?

-Puede ser, pero con los que me gustaría trabar son inalcanzables (risas)

-¿Quiénes son?

-Casi todos de afuera. Hay alguno de acá con quien me gustaría intentarlo,  con Juanchi (Baleirón) que me gusta cómo produce. Y seguramente podría trabajar con otros más. De afuera hay muchos que me gustan, Dave Friedman es uno.

-Estábamos leyendo una nota que te hacen el 10 de febrero del 2000 donde decías que como músico no llevás una vida súper holgada y que tenías que laburar como técnico o productor. En el cierre decías: “Me resisto a trabajar en una oficina”.

-Y sí, es difícil. En realidad lo que cambió de esa nota hasta ahora es que hoy sí vivo de la música, probablemente no de la que toco pero sí de grabar y producir y hacer sonido en vivo a otra gente. Así que al final me doy la razón en no haber ido a trabajar a una oficina. No me sobra nada pero tengo lo suficiente como para vivir.

-“Fin de fiesta” es un tema que editaste en un EP de Menos que Cero y lo reelaboraste para este primer disco de valle de Muñecas.

-Si, en un momento, cuando grabamos un EP de Menos que Cero, estaba ese tema recién compuesto que ni siquiera lo estábamos tocando con la banda. Y plasmamos el demo en el disco. Fue una guitarra acústica con una batería electrónica y nada más. Intentamos tocarlo con Menos que Cero pero nunca me había convencido mucho la versión y eso fue un poco antes de que la banda se separe. Cuando empezamos a tocar con Valle de Muñecas lo probamos y ahí terminó de tomar su forma definitiva. Por eso creo que la versión ésta la versión del tema, la otra es un demo muy casero.

-Incluso vos mencionás el trabajo de tu hermano en la batería como muy diferente al de otros bateristas con los que trabajaste. Y eso se nota en el tema…

-Yo creo que se nota en todo el disco. Tiene un peso diferente, él más groove que los bateristas con los que toqué antes. Por ahí es menos preciso, menos perfecto, pero es un tire y afloje.

-El sonido de guitarras al frente, que es característico de tus bandas, no es un sonido que esté tan presente en la actualidad cuando uno prende la radio.

-Me parece que es la marca de los proyectos en los que yo estuve. Es un poco lo que separa a cualquiera de los dos grupos del sonido de canción pop que hay ahora, al que yo le digo el sonido Mega porque suenan todos medio parecidos. Parece que está elaborado para sonar en esa radio. Y por otro lado es lo que separa al grupo de la movida de cantautores. O sea, nosotros de alguna manera hacemos canciones de cantautores en el marco de una banda de rock. A veces es difícil meternos en una movida o en otra, es decididamente una banda de rock. Por eso mucha gente que nos viene a ver disfruta más los shows acústicos que los otros.

-¿En unos días van a estar sacando algo nuevo?

-Sí, en realidad inicialmente iban a ser una serie de Eps, nunca lo pensamos como un segundo disco del grupo. Lo que ocurrió fue que con los líos de los lugares y lo difícil que estaba para tocar desarrollamos un formato de bajo volumen, por no decir acústico o casi acústico. En algún momento terminó el año y quisimos grabarlo para que quede testimoniado esto. Y lo grabamos en un día en vivo, con voces y todo. Terminamos grabando como 12 temas. La idea era editar tres EPs pero por una cuestión de costos vamos a terminar haciendo una sola placa que la pensamos como la cara B del primer disco. Hay versiones acústicas del primer disco, temas nuevos y covers de otros grupos. Sale en dos semanas.

-¿En retrospectiva, qué análisis hacés de lo que sucedió con el trío acústico que armaste con Flopa y Minimal? Es algo que no se puede obviar en tu historia.

-Fue importante porque ninguno de los tres esperaba nada de ese proyecto. Lo único que esperábamos en ese momento era juntarnos a tocar, pasarla bien y compartir canciones. De repente se fue inflando de una manera que nos sobrepasó porque cada uno tenía puestas muchas más fichas en su proyecto propio que en ese. Hicimos un disco que está buenísimo y muchos shows. La verdad que estuvo buenísimo.

-¿Puede ser que ahí esté el germen de este regreso a la canción? ¿En ese formato?

-¿Regreso de quién? (risas). No, no sé. No creo que hayamos sido tan influyentes para el mainstream. Por ahí podemos influenciar la vida de algunas personas que nos escucharon. Yo supongo que ese disco, si bien fue importante, la mayor parte de la gente que escucha a los grupos mainstream no sabe ni que existió. Esa es la impresión que a mí me da.

-De todas formas hay una trama oculta de las cosas que hace que aunque la gente no lo haya escuchado influencie de distintas maneras ¿no?


-Puede ser. Yo creo que es un disco que debería ser un clásico del rock de acá a pocos años.


Entrevista 8-06-2013:

-Allá x 2003, después de Menos que Cero, en el medio de la experiencia con Flopa y Minimal, aparece Valle de Muñecas.

-Sí. Cuando arrancamos con la banda fue casi a caballo de Flopa Manza Minimal.

-¿Y pensaban en aquel momento en la posibilidad de que eso se extendiera 10 años?

La verdad es que si (risas). Si bien inicialmente la idea mía era iniciar una carrera solista, lo que pasó fue que cuando nos encontramos las tres personas en la sala eso no sonaba a un disco de solista ni a solista sino que sonaba a banda. Entonces: “Si ustedes quieren y nos ponemos las pilas y empujamos todos para adelante, esto es una banda”. Se planteó si era una nueva formación de Menos que Cero o era una banda nueva. Y decidimos que sea una banda nueva. Dejamos de lado todas las canciones de Menos que Cero y arrancamos de cero absolutamente. Fue la excusa para ponernos a trabajar. No teníamos ningún tema, no es que podíamos empezar un show con 3 temas nuevos y otros 7 u 8 que vienen de antes. “Arranquemos de cero, compongamos 10, 12, 15 o 20 temas”, dijimos. Y así arrancó la banda.

-¿Dónde debutaron?

Hicimos un show sorpresa, sin que nadie supiera ni cómo se llamaba la banda, en Salón Pueyrredón. Y después hubo una especie de show oficial en lo que era el sótano de Unione e Benevolenza (…) Creo que el show del Pueyrredón fue a principio de julio y el otro a principio de agosto.

-Arrancan en un momento en que, a poco de caminar como banda, sucede el incendio de República de Cromañón. Ustedes venían con una propuesta sonora más aguerrida, sus recitales son muy calientes ¿Qué les pasa como banda? ¿Eso interfiere en la sonoridad o no?

-No interfiere en el deseo de que esa sea la identidad de la banda. Lo que pasa es que empiezan a cerrar los lugares para menos de 200 personas y los lugares con más capacidad empiezan a subir sus costos, cuadriplican los costos. Entonces se hace muy difícil tocar. Y sucede que nos proponen tocar en un show y nosotros pensamos: “Si tocamos acá vamos a hacer un desastre, nos van a sacar a patadas”. Veníamos pensando, incluso antes de Cromañón, que la banda estaba buena para hacer un formato más reducido, con bajo volumen, con un sonido acústico o semi acústico; y en un momento, en uno de esos shows donde nos dimos cuenta que nuestra propuesta no daba para el lugar, dijimos: “¿por qué no probamos esto a ver qué pasa?” Y eso fue lo que hicimos cada vez que nos ofrecían fechas para tocar en lugares que no daban para tocar al volumen que tocábamos nosotros. Nos sirvió para estar en movimiento y no dejar de tocar, para ver a las canciones de otra manera, generar arreglos que después se volcaban a las versiones eléctricas. Y en un momento se cumplió un año de eso y habíamos hecho la misma cantidad de shows acústicos que eléctricos, eso que había empezado como algo ocasional terminó siendo el 50 por ciento. Y nos metimos en un estudio y lo registramos en vivo, como un show.

-O sea que Folk tiene que ver con eso que estaba en el aire en la ciudad.

De alguna manera es nuestra respuesta a la coyuntura. Creo que el chiste de esto es saber adaptarse y que la propuesta de uno tenga respuestas ante cualquier problema que pueda surgir. No hay que ser maleable en el sentido de cualquier cosa le venga bien pero sí que si alguien nos dice que esto no se puede, te doy otra cosa. Además las canciones se bancan todas esas estructuras. En un momento nos decían: “Nosotros queremos un show eléctrico pero toquen más despacio”. Probamos un día un ensayo en la sala y dijimos: esto es un desastre. Si vamos a tocar hagamos algo para tocar bajito. Lo que nosotros hacemos es eléctrico y no se toca bajito.

-Además tienen un tipo de estructura de canción que coquetea con un sonido folk. Supongo que dentro del abanico de influencias y de tu educación sentimental, más allá del punk y el pospunk, también están los Bob Dylan, los Leonard Cohen…

-Si claro. Yo creo que eso va de la mano de las letras que hacemos. Ya desde Menos que Cero la manera mía de componer era una música que tenía que ver con el punk, el postpunk y el indie mas furioso, y las letras con los songwriters: Dylan, Cohen, Neil Young.

-Crosby, Stills…

-Hay un montón de letristas increíbles que beben un poco de esa misma tradición. Me gusta cómo escribe Michael Stipe o Morrisey o Jarvis Cocker. Y por más que su música no lo sea, sus letras están influenciadas por toda esa tradición de cantautores ¿no?

-Recuerdo haberlos visto en el Nacional…

-Un ciclo de presentación de Folk. Fueron cuatro viernes o cuatro sábados seguidos, cada uno con alguien acompañándonos. Uno fue con Coiffeur, otro con Flopa, otro con Juan Ravioli y otro con Julieta Rimoldi.

-Saliendo un poco de Valle de Muñecas y metiéndonos en tu faceta de productor, vos fuiste productor de uno de los discos más lindos de los últimos años: No es, de Coiffeur.

-Para mí, de todos los discos que produje lo tengo entre mis 5 preferidos, seguro.



-Escuchamos Hoy todo el hielo en la ciudad.

-La idea surgió después del último disco, que salió en la primavera de 2011. Lo que nos planteamos es: ¿Por qué tenemos que esperar hasta el próximo disco para mostrar nueva música si todos somos bastante melómanos y como coleccionistas y fanas de la música siempre no gustaron las rarezas, las caras B, los simples? Y bueno, hay una herramienta como internet que permite hacer eso que de otra manera sería carísimo. Y dijimos: Hagamos simples o disquitos de 2 o 3 temas que no sean parte de la obra, del tronco principal de la obra, pero que sean temas que quedaron fuera de los discos o versiones grabadas en vivo en shows o en vivo en estudio o versiones con otro formato. Entonces cada tanto generamos ese tipo de material que ni siquiera lo pensamos para esos simples, sino que son grabaciones que hacemos porque tenemos ganas (...)

-Estaba pensando que la música de la banda es una que se nota que está trabajado y que tiene un sonido muy trabajado, pero que la clave para entrar a esas canciones, más allá de las melodías, los ritmos y las capas sonoras, es tu voz. Después me desdije y pensé que la voz es la llave de acceso a cualquier canción. ¿Cómo te llevás con tu voz? Porque es distintiva, no tenés una voz muy parecida a nadie.

-Qué bueno. Gracias. Yo creo que a todo el mundo le pasa con su voz. Yo tengo momentos en que amo mi voz y momentos en que la detesto. Me parece que a todos les pasa un poco así. Me gusta mi voz grabada, trabajada, puesta en plano en una mezcla. Odio mi voz grabada en una filmación o ahora mismo en la radio (risas), en un programa de televisión. Pero mi voz con actitud de estar cantando y puesta donde tiene que estar puesta en un disco me gusta.

-De días de suerte a esta parte, tiene un timbre que se conserva, no se ha modificado.

-No. Igual el primer disco de Menos que Cero tiene una de las versiones de mi voz que más me gusta. Me gustan mucho las voces de ese disco y además sé que están grabadas todas en una hora, entonces… No entiendo cómo lo pude hacer en ese momento. Fue en 1996.


martes, 4 de junio de 2013

Concierto en vivo de Florencia Ruiz y Marcelo Lupis festejando nuestros 400 programas + entrevista a Daniel Ripoll: "Los que se rasgan las vestiduras haciéndose los rockeros en radios convencionales son todos tránsfugas que están actuando para intereses a los que el rock no les importa un corno" + Pablo Echaniz en un programa para descargar.

¡Cumplimos 400 programas! De amor. Que significan 9 años en La tribu. Y como no fue un programa más invitamos a Florencia Ruiz para que nos regale un mini concierto. ¿Invitar a alguien para que te haga un regalo? Si! Somos unos privilegiados por tener a Flor entre nuestras oyentes y porque ella,  que hace una de las músicas más hermosas que existen, se vino a cantar sus canciones en compañía de Marcelo Lupis, otro músico amigo y admirado. ¡Felices!

La última media hora de programa incluye el concierto en vivo sin interrupción alguna.

El programa para descargar ACÁ


Las canciones del concierto fueron éstas:

-Hacia el final (Florencia Ruiz)
-Nada de vos (Florencia Ruiz)
-Abrigada (Florencia Ruiz)
-Simple (Marcelo Lupis)
-Qué pena (Florencia Ruiz)
-Todo dolor (Florencia Ruiz)
-Estuve así (Florencia Ruiz)
-Alumbraremos (Florencia Ruiz)
-Invierno (Florencia Ruiz)


*****

Entrevista con Daniel Ripoll, creador de la revista Pelo



Hace unos meses entrevistamos al periodista Sergio Pujol y, entre muchas preguntas, lo consultamos acerca de la importancia de Expreso Imaginario. Su respuesta, antes de hablar del Expreso,  arrancó asío: “Ya había una revista de rock muy conocida y bastante prestigiosa que era Pelo, que fue la primera revista de rock en Argentina y que merecería algún día una investigación más a fondo. Así como se han escrito libros y se han hecho tesis en facultades de Comunicación y de Letras sobre Expreso Imaginario, me parece que habría que dedicarse más a Pelo, que fue una revista longeva, cuyo director Daniel Ripoll aún vive”.

Sabiendo lo que significó Pelo, y pensando en eso que nos dijo Pujol, es que llamamos a Daniel Ripoll. 

A continuación la charla desgrabada en la que pasamos por distintos tópicos incluyendo la Pelo, el BA Rock, los festivales sponsoreados y la actualidad de un rock cooptado y domesticado.

Entrevista

-¿Qué notaste que había en el aire como para dedicarle una revista al rock argentino en aquel 1970?

-Yo era secretario de redacción de otra revista que se llamaba Pinap, un intento por comprender la música que en ese momento se llamaba “beat” o “pop”. Después de un año y pico fui detectando que había un movimiento insipiente que estaba relacionado con el rock y comencé a poner notas de rock; organicé el primer festival de la Argentina, el festival Pinap, que se hizo al lado de la facultad de Derecho (antes allí había un anfiteatro). Por esas razones me despidieron de la revista porque creían que el rock no era un movimiento para ser reflejado y que la publicidad no iba a acompañar a una revista que tratara sobre esos temas. Así que, como correspondía a la época, en una cueva, en un sótano, con algunos amigos armamos la revista Pelo en dos meses. El festival Pinap fue en noviembre, a mí me dieron salida en diciembre y el 4 de febrero de 1970 estaba saliendo el primer número de Pelo interpretando todo el movimiento de rock internacional y argentino.

-O sea que la publicidad y las discográficas en aquel momento ya tensaban la cuerda como para no darle lugar a aquellas cosas que creían que no podían ser publicitadas o difundidas...

-Las compañías discográficas (…) siempre gestionaron a los periodistas de las revistas que criticaban discos o a las revistas que hablaban de música, y por supuesto tenían copadas todas las radios donde se ponía la música que las compañías discográficas querían y no la que los periodistas, locutores o programadores querían. Nosotros nos rebelamos fuertemente contra eso y Pelo se convirtió en una revista crítica, rebelde, de barricada, a la que no le gustaba el sistema, por lo menos el sistema establecido para  difusión del arte. Y por eso vivimos en el ostracismo mucho tiempo hasta que conseguimos tener algunos anuncios de compañías discográficas y otro tipo de anuncios que nos ayudaron a sostenerla.

-¿Quién fue la primera tapa de Pelo?

-Paul Mc Cartney y el hermano.  Fue un 4 de febrero de 1970. Es un ejemplar muy codiciado por el que se paga mucho dinero en el Parque Rivadavia y en el exterior. Hace poco volví de Lima, donde me llamaron para dar una conferencia relacionada con la revista en la Universidad de San Marcos, y casualmente había dos o tres personas que tenían el número uno y lo habían conseguido por cifras locas.

-¿Qué hayas estado en Perú indica que la Pelo es motivo de consulta en América Latina? ¿En aquel momento llegaba la Pelo allá?

-Sí, claro. Pelo fue una revista latinoamericana, se la conoce en todo el continente americano y en España también. Imaginate que no sólo fue una de las primeras revistas de rock en habla hispana sino que fue una de las primeras del mundo. Nosotros aparecimos muy poco tiempo después de Rolling Stone. Nosotros organizamos el festival BA Rock en 1970, 1971, 1972 y 1982. Y BA Rock se hizo apenas 6 meses después que Woodstock. Así que tanto nosotros, con la revista y el festival, estábamos adelantados como adelantado estaba el movimiento de rock argentino. Nosotros éramos el reflejo de eso y contribuimos fuertemente a la fundación del rock argentino. Yo pienso que nosotros, a través de los músicos, también sentamos las bases de la ética y la estética del rock argentino.

-¿Te parece que existe algún resabio de aquella ética y estética en el rock argentino de hoy?

-Sí, sin dudas. El hecho de que exista esa cultura significa que el rock es una cultura nacional más allá de todos los embates que tuvo, más allá de todos los desvíos y más allá de todos los ninguneos de todos los establishment, tanto comerciales como culturales. Y aún políticos y sociales. Lo combatieron primero porque suponían que era una música extranjera y luego porque eran gente de pelo largo. La función del rock es irritar. Nosotros éramos en aquel entonces agitadores culturales. Hoy el rock es demasiado complaciente, forma parte del establishment en algunos casos y en otros sigue caminos más independientes donde, creo, está parte de la verdad.

-¿Y qué opinás esto que decía Sergio Pujol con lo que comenzaba yo la nota?

-Yo tengo dos sentimientos con eso porque al Expreso Imaginario lo quiero mucho. Tanto que soy el  albacea del Expreso y soy el que conserva su marca. De toda la gente que estuvo en el Expreso la mayoría salió de las columnas de Pelo.

-Jorge Pistocchi ¿no?

-Claro. Jorge Pistocchi empezó en Pelo como otros escritores, grandes fotógrafos y grandes escritores de la literatura. Pero te quería decir que nadie es profeta en su tierra porque por lo menos una vez por año vienen a hacerme entrevistas para ensayos o para tesis universitarias de universidades del exterior. Te puedo hablar precisamente de Perú, de Bélgica, de la Universidad de Texas, Massachusetts y algunas otras que no me acuerdo. También hay varios estudios de universidades argentinas. Pero a mí lo que me enorgullece es que Pelo está en el corazón de la gente, es la revista más consultada de la Biblioteca Nacional. Y tiene un título mayor: es la más robada de la BN. Lo cual también me enorgullece mucho porque quiere decir que alguien se roba algo que quiere.

-Mencionabas el BA Rock. Había una intención de resucitarlo en 2013 con la ayuda de Rodolfo García. ¿En qué quedó eso?

-Sí, Rodolfo García iba a ser el asesor musical. Quedó en aguas de borrajas por algo que yo sospecho es la presión de otros productores a quienes iban a producir este evento para que no lo hicieran, dado que todos los festivales de argentina son comerciales y  responden a marcas, justamente aquello contra lo que nosotros luchamos toda la vida. El rock fue cooptado por las marcas. Hoy los festivales no tienen sus propios nombres sino que tienen nombres de los productos, de las marcas. Antes BA Rock tenía público, hoy los festivales tienen clientes que van a consumir el producto que los convoca. Les lavan la cabeza y les venden, en esta sociedad de consumo, que el arte es eso, cuando es todo lo contrario. Por eso digo que parte del arte está cooptado por la política, las organizaciones sociales y las empresas comerciales contra lo que nosotros luchamos toda la vida. Y te quería decir algo: gracias por entrevistarme en esta radio pero a todos los oyentes de rock que vos tenés los invitaría a que investiguen quienes son los dueños de las radios que difunden rock hoy en día.

-Lo sabemos perfectamente…

-Y se van a dar cuenta que están totalmente cooptados, manejados y dirigidos. Los que se rasgan las vestiduras haciéndose los rockeros en radios convencionales son todos tránsfugas que están actuando para intereses a los que el rock no les importa un corno, excepto venderles productos.

-Redundando en esta idea de cliente que decías recién.

-Exactamente. Y es así también en el mundo.

-Dejame contextualizar aún más respecto de porqué se vio truncada la idea del BA Rock 2013. Vos el año pasado saliste con una carta pública muy fuerte cuando Mauricio Macri, en Lisboa, anunció que Buenos Aires iba a ser sede de Rock in Río, festival que se desarrolla en Brasil. Ahí mucha gente recordó que vos fuiste creador del BA Rock y, supongo, se habrá puesto en marcha la idea de reflotarlo.

-Sí. Algún productor se vio identificado, lo quiso hacer y –evidentemente, yo colijo pero no lo sé- hubo presiones porque no querían que nosotros hiciéramos el festival y les mojáramos la oreja y el negocio y les espantáramos los clientes y convirtiéramos a los clientes en público. Creo que los presionaron. Habrán presionado los productores y managers de las bandas y esto quedó en agua de borrajas. Siempre conservo la esperanza de poder producirlo otra vez. Yo solo no puedo. Mucha gente me apoyó a través de redes sociales, que es la nueva libertad democrática con la que cuentan los medios y el público en general. ¡Aprovechen esos medios que son libertarios por esencia!  Pero sí, no solamente combatí el ridículo extremo, el vasallaje cultural que significa hacer un festival que se llame Rock in Río en la ciudad de Buenos Aires, sino que además hay que tomarlo como un bastión cultural, como una batalla cultural que hay que dar. Esto es muy importante porque aquel que está trayendo Rock in Río para la Argentina también es el que promociona nuevas bandas de rock. ¿Bajo qué aspectos se promocionan si por otro lado están vendiendo la ciudad a un capital privado que hace Rock in Río? Esta es la batalla cultural. El rock tiene que despertar, no puede ser un mero coleccionismo de tarados que escuchan una música que supuestamente les gusta. El rock & roll nunca fue eso. Les recomiendo que lean el manifiesto de Spinetta escrito en 1973 sobre lo que debe ser el rock (Nota del blog: “Rock: música dura. La suicidada por la sociedad”).

-Este año se cumplen 40 años, en septiembre.

-Exactamente, tiene una actualidad espectacular (…) Invito a tus lectores, a los que escuchan, a que resistan. Esto es una batalla cultural, no puede ser meramente un gusto artístico. Que resistan y hagan cosas por la cultura verdadera.

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En esta emisión 400 del programa se puede escuchar también la palabra de Pablo Echaniz, que estuvo charlando con nosotros sobre En vivo en Polonia, su último disco presentado el sábado pasado en Vinilo.

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Lista de temas:

-Los libros de la buena memoria –Gustavo Cerati
-Qué mala suerte – Coiffeur
-Halconcito pichón – Fernando Kabusacki
-Sutilmente, a Susana – Tanguito
-La ley de la ferocidad – Los Tipitos
- A Starosta, el idiota – Darío Jalfin