jueves, 28 de enero de 2010

Algunas editoriales publicadas por LNP los últimos 24 de marzo

Vicente Massot, hijo de Diana. Cuentan que el 24-03-1976 se paseó eufórico por la redacción junto a su madre festejando la asunción de la dictadura y provocando a los trabajadores que un tiempo antes habían realizado un paro reclamando un franco cada 4 días. Tenía 20 años.


2004
Título: "24 de marzo"

Contrariando al presidente Kirchner y a sus socios, los grupos que medran con los derechos humanos, todos los cuales abrazan hoy la causa que en la década del '70 llevaron adelante las organizaciones subversivas, conviene hacer un poco de memoria sobre los días que precedieron al 24 de marzo de 1976.


En esas vísperas, ya la sociedad argentina se había convencido de que terroristas y guerrilleros del ERP, de los montoneros y de otras bandas perseguían un mismo propósito: destruir o disolver el orden social vigente, para instaurar después su propia dictadura.


No otro sentido podía tener la sucesión de asesinatos, secuestros, ataques a las comisarías y a las unidades militares y las bombas lanzadas indiscriminadamente con la intención deliberada de que alcanzasen a todos y, en especial, a las víctimas inocentes, más eficaces para infundir la sensación de terror a la comunidad entera.


Las bandas que practicaban el terror parecían invulnerables. Las fuerzas de seguridad y la justicia cumplían con su deber. El recurso del que se valía el gobierno de Isabel Perón, ensayado antes por el propio Perón, el de la lucha clandestina a cargo de las Tres A, no sofrenaba a las organizaciones de terroristas. Estas, originalmente financiadas desde el extranjero, habían logrado una inatacable fuente de ingresos locales en el secuestro extorsivo, o su amenaza para arrancar contribuciones mensuales a las grandes empresas.


Sólo un rumor, todavía incierto, quedaba para la esperanza: la intervención abierta de las Fuerzas Armadas. De ahí que, al hacerse cargo del gobierno, fueran saludadas por la unanimidad de la opinión y se les otorgase tácitamente la más amplia libertad en los procedimientos a aplicar como remedio heroico. Nadie se opuso, nadie objetó; ni el pueblo ni los partidos políticos, oficialistas u opositores. Salvo los terroristas y guerrilleros que sintieron llegar el ocaso de la impunidad que habían gozado hasta entonces.


Miguel Angel Loyola, trabajador de LNP asesinado por la dictadura militar.


2006
Título: "24 de marzo "

Extraña paradoja la de quienes apoyaron hace tres décadas la guerra revolucionaria como método para derrocar a un gobierno electo y hoy proclaman ser demócratas a ultranza. Sin embargo, basta un análisis un poco más profundo para darse cuenta de que no hubo cambio alguno: los supuestos defensores de la democracia siguen reivindicando el accionar subversivo de las bandas terroristas que, desde 1970, asolaron la Nación.


El 24 de marzo de 1976 se produjo un quiebre. Ante la incapacidad del gobierno peronista para repeler las agresiones, cada vez mayores, de los grupos terroristas y con el apoyo de la gran mayoría de los habitantes del país, las Fuerzas Armadas tomaron el poder, poniendo fin, así, a una situación insostenible.

Dicha fecha debería ser recordada como el momento en que buena parte de la sociedad le dijo basta a una minoría que trató de convertir a la Argentina en un país socialista. Las acciones de las organizaciones clandestinas de izquierda tuvieron su pico de mayor violencia durante la tercera presidencia de Perón. Fue un gobierno democrático el que, ante el reclamo mayoritario, inició acciones tendientes a aniquilarlas. El posterior golpe de estado se debió a la incapacidad de ese gobierno para llevar adelante esas órdenes impartidas.

Hace 30 años quedó clausurada para siempre la posibilidad de que la Nación Argentina siguiese los pasos de Cuba. Ese fue el principal mérito de las Fuerzas Armadas y de los millones de compatriotas que apoyaron su decisión.




2008

Título: "1976"

El 24 de marzo de 1976 las fuerzas armadas, con el concurso tácito o explícito, según los casos, de la enorme mayoría de la población, ocuparon el gobierno y asumieron, como objetivo principal, poner fin a la subversión representada por las dos principales organizaciones terroristas que asolaban al país: ERP y Montoneros.

Treinta y dos años después de esa fecha es posible decir que desde el punto de vista de la administración de la cosa pública el resultado fue desastroso. En cambio, desde el punto de vista militar cosecharon un triunfo rotundo y decisivo. Evitaron, y ese es su mérito, que la Argentina se transformara en otra Cuba.

No tuvieron enfrente, como reza la leyenda forjada por sus enemigos, a unos jóvenes idealistas que dieron su vida por la justicia, sino a militantes fanáticos que tanto a la hora de matar como de morir ni pidieron ni dieron cuartel.

Aquella fue una guerra atroz --como todas las de carácter irregular-- en la cual hubo errores y horrores sin cuento. Ganaron, por fortuna, quienes se oponían a que la Nación Argentina fuese obligada a seguir los tenebrosos lineamientos del socialismo revolucionario.

Hoy, el gobierno kirchnerista y sus aliados no se cansan de repetir y exaltar una versión sesgada, unilateral y hemipléjica de ese pasado. Pueden creérsela, pero lo que no podrán hacer nunca es modificar la historia real: se ganó la guerra y la subversión marxista fue vencida para siempre.



Enrique Heinrich, trabajador de LNP asesinado por la dictadura militar.

2009
Título: "Walsh"

El municipio de Florencio Varela rebautizará la Escuela de Educación Técnica Nº 2, que se llamaba Pedro Eugenio Aramburu, con el nombre del conocido escritor, periodista y miembro de la organización terrorista Montoneros, Rodolfo Walsh.


Por supuesto, la decisión de las autoridades es provocativa, aunque está amparada en una norma de la provincia de Buenos Aires que prohibió el nombre de los funcionarios de gobiernos dictatoriales en las escuelas. Fue la comunidad educativa la Técnica Nº 2 la que votó, en definitiva, a Walsh.


Pero es bueno recordar, aún cuando vulnere un sinfín de lugares comunes, obsesivamente cultivados por el progresismo en estos años, que al margen de sus indiscutibles méritos literarios, Rodolfo Walsh fue un asesino. Creyó, como tantos otros en su momento, que tenía el derecho de matar a los representantes de la oligarquía, el imperialismo, las Fuerzas Armadas y la burocracia sindical.


Por eso, sin que nadie lo obligara, se sumó a los Montoneros. Como lo hizo Francisco Urondo, Juan Gelman y Horacio Verbitsky.
Todos son, pues, responsables del baño de sangre que provocó la guerrilla en la Argentina. Walsh y Urondo murieron en su ley, con las armas en la mano, dispuestos a matar y ser muertos. ¿Sabrá esto la comunidad educativa de la escuela Técnica Nº 2?

miércoles, 27 de enero de 2010

La vieja provincia

Abajo a la derecha "Reivindicación", la editorial de la edición de hoy 27-01-10


Así como el periodista Pablo Llonto escribió "La Noble Ernestina", el libro sobre Ernestina Herrera de Noble que cuenta la manera en que fue construyendo su poder a lo largo de las décadas, aliándose con los poderes de turno pero por sobre todo sacando gran tajada en tiempos de dictadura militar; alguien deberá escribir alguna vez la historia de la familia Julio- Massot, propietaria de La Nueva Provincia, con pelos y señales.

La Nueva Provincia es un diario centenario que a lo largo de décadas fue moldeando el modo de pensar y sentir de -prácticamente- toda la sociedad de Bahía Blanca, una ciudad que se destaca en el mapa de la provincia de Buenos Aires y del país por su perfil conservador. Si bien siempre existieron y existen esfuerzos de radios comunitarias, diarios que plantean una visión distinta, poetas, músicos, artistas en general y editoriales que la hacen más respirable, sabrán entender que ninguna ciudad que viva entre la Base Naval Puerto Belgrano y el Quinto Cuerpo del Ejército puede jacarse de progresista. No al menos ésta ciudad. Y sé perfectamente lo que estoy diciendo. De alguna manera yo también fui moldeado por esa mentalidad que se respira, que está en el aire. Imaginarán que -está demás decirlo, pero ahí vamos- el diario tiene que ver en eso. ¿Dije el diario? En realidad es el MONOPOLIO, o son los mecanismos aceitados durante años y años que terminan por aplastar a cualquier intento de querer hacer otro tipo de periodismo. Si bien gran parte de la sociedad subestima el poder de interferencia en la subjetividad que tienen los medios, si de algo sirvió la discusión alrededor de la ley de medios fue para darnos cuenta de cuán indefensos podemos estar ante el tremendo poder que de allí emana si es que no nos mantenemos alerta.



Durante años La Nueva Provincia, LU2 Radio Bahía Blanca y LU80 TV Canal 9 eran lo mismo. De algún modo actualmente también lo son, sólo que no en términos económicos sino ideológicos. Siguen conformando un bloque ideológico lo suficientemente importante como para que uno lo identifique como una sola cosa. Aún hoy la cuestión funciona así: lo que cada mañana se publica en el diario se lee en los programas de radio de la primera hora (LU2 siempre se encargó de leer textualmente el diario entero página por página) y esa información es levantada por Canal 9 para su noticiero del mediodía. Paquete completo. Eso sin decir que además, en 1994, el COMFER le adjudicó a la empresa Multivisión S.A, de la que participa la familia Massot, una licencia para la instalación, funcionamiento y explotación de un sistema de MMDS en la ciudad de Bahía Blanca. Todos los recursos a merced de la famosa construcción de la agenda. Nada muy diferente al funcionamiento de los grupos mediáticos que operan en Capital Federal, excepto que La Nueva Provincia se circunscribe a la ciudad de Bahía Blanca. A tal punto fue la familia Massot precursora en esto de las fusiones -el primer grupo multimedia de la Argentina- que la mismísima Ernestina cuando empieza a pensar en formar su conglomerado multimediático dice: Si la Massot puede nosotros también.

La historia de La Nueva Provincia se remonta a 1898. Fue fundado por Enrique Julio con la intención de hacer de Bahía Blanca la capital de una nueva provincia que estaría conformada por parte de la pcia de Buenos Aires, parte de La Pampa y parte de Río Negro. La idea resultó poco fructífera. Pero lo cierto es que el diario sí se convirtió en un bastión del sur argentino. En 1950 fue incautado por el gobierno peronista por su abierta oposición y recién en 1955 fue recuperado gracias a la "Libertadora". Quien se pone al frente como directora, un par de años después, es la nieta de Enrique Julio: Diana Julio de Massot, fallecida recientemente pero que en ese entonces tenía unos 27 años. Diana es la verdadera hacedora de La Nueva Provincia.

Las manos se le manchan con sangre a partir del 24 de marzo de 1976, cuando se convierte en el órgano de la Marina, avalando desde sus páginas la política represiva del gobierno militar, aunque para ser justos debemos decir que mantuvieron una coherencia en relación a las opiniones vertidas en el mismo diario unos años antes. Según Leandro Albani (
http://www.lafogata.org/) ya en 1973 se podía encontrar entre sus páginas referencias a la derecha peronista como "aguerridos grupos de argentinos que defienden los colores patrios y reaccionan como hace rato debió hacerlo el país todo contra los trapos rojos" o al accionar de la Triple A reivindicando que "se juegan la vida en operativos paramilitares". Eso era La Nueva Provincia previo al golpe de Estado. Y más: en 1975, producto de un paro gremial realizado por trabajadores pidiendo un franco cada 4 días, tal cual establecía el convenio de trabajo, el diario estuvo 3 semanas sin salir a la calle. Finalmente debió cumplir con el convenio, pero una vez que reapareció salió con los tapones de punta. Diana Massot no se iba a olvidar tan fácil. Emprendieron una embestida contra los gremios y, oh casualidad, con Videla ya en el poder, el 4 de julio de 1976 encontraron los cadaveres de Enrique Heinrich y Miguel Angel Loyola -obreros gráficos del diario, Secretario General y Tesorero respectivamente del Sindicato de Artes Gráficos de Bahía Blanca. Dos cosas eran seguras: que fueron secuestrados, torturados y acribillados, y que la directora los había acusado de formar un "soviet". El diario registró el asesinato por única vez dedicándole sólo 20 líneas.

¿A cuento de qué viene esta breve reseña sobre el reducto de la derecha con base en la ciudad de Bahía Blanca? A que hoy por la mañana -como suelo hacer a menudo- ingresé al sitio web de La Nueva Provincia y me encontré con su editorial. Desde que asumió el gobierno de Néstro Kirchner en 2003 con una clara politica de Derechos Humanos y posteriormente le hizo bajar a Biondini el cuadrito de Videla que estaba colgado en la ESMA, la familia Massot se crispó. Quién se encuentra a cargo de la dirección ahora es Vicente Massot, hijo de Diana, militante de la Falange Restauradora Nacionalista, Ministro de Defensa de Menem que debió renunciar por reivindicar la tortura y Secretario de la revista Cabildo, entre otras cosas. En sus editoriales siguen utilizando una serie de términos que indican el grado de indignación que les provoca ya no sólo la política de Derechos Humanos sino la democracia misma: hablan de un gobierno repleto de montoneros, festejan cada 24 de marzo como el día que comenzó a abatirse a los terroristas, se refieren al "accionar subversivo", escriben que los hijos de Madres y Abuelas andan dando vueltas por Europa, que las cifras de desaparecidos no superan los 2.000 desaparecidos y que la dictadura no fue una dictadura sino un verdadero Proceso de Reorganización Nacional. Eso a grandes rasgos. Dato: se acerca el 24 de marzo y recomiendo frevientemente que lean la editorial que publiquen ese día.

Decía entonces, que hoy a la mañana ingresé a su sitio web y leí su editorial que dice así:

"Reivindicación:

Bastó que Eduardo Duhalde dijera que el gobierno continúa humillando a las Fuerzas Armadas y que a éstas hay que darles el lugar que les corresponde, para que el coro estable del progresismo nativo -en general celoso defensor del terrorismo practicado por las organizaciones subversivas de los años 70- pusiera el grito en el cielo.

Pero el ex presidente no deja de llevar razón en dos cosas: en que -de una buena vez- es necesario dejar de atacarlas por lo que hicieron hace treinta años y en que resulta menester terminar con esa obsoleta distinción entre seguridad y defensa -consideradas como compartimentos estancos- que les impide a las Fuerzas Armadas involucrarse en temas de seguridad interior".

¿Da gracia o da miedo?

jueves, 21 de enero de 2010

Sólo pedimos que...

Recuerden:
ANTOJO
Un programa diferenta cada noche
lu-vie a las 00.00 hs
FM La Tribu

lunes, 11 de enero de 2010

Los discos argentinos de la década (2000- 2009)

Manzana Cromática Protoplasmática- El tren de la vía láctea (2006)

Palo Pandolfo- Ritual Criollo (2008)


Rally Barrionuevo- Ey paisano (2004)


Pez- Convivencia Sagrada (2001)


Tirador Láser- El título es secreto (2004)

Tonolec- Plegaria del árbol negro (2008)


Luis Alberto Spinetta- Un mañana (2008)


Me Darás Mil Hijos - Un Camino, algún lugar (2004)

Liliana Herrero- Litoral (2005)

Andrés Calamaro- La lengua popular (2007)


Juana Molina- Un día (2008)


Juan Ravioli- Album para la juventud Vol 1 (2006)


Charly García- Influencia (2002)


Gabo Ferro- Canciones que un hombre no debería cantar (2005)


Divididos- Narigón del siglo (2000)


Coiffeur- No es (2006)


Daniel Melingo- Ufa (2000)


Aca Seca Trío- Idem (2003)


Pablo Dacal- La Era del sonido (2008)


Flopa Manza Minimal- Idem (2003)


Andrés Calamaro- El salmón (2000)


Es una selección arbitraria basada en los discos argentinos que hemos escuchado a lo largo de la década, que no son pocos. Muchos de esos discos llegaron a la radio y resultaron ser gratas sorpresas. Pasamos por momentos de entusiasmo y otros no tanto. En este mismo momento leo y releo la lista y me pregunto qué es lo que deja el 2000. Quizás un primer acercamiento nos indique que hay pocos -muy pocos- discos buenos que vengan desde el corazón de la industria. Y entre esos discos editados por discográficas destacamos El Salmón de Andrés Calamaro. Un coletazo de los 90, es cierto, pero ¡que gesto! Un disco desbordado, urgente, sentido, yendo del living a la villa y viceversa. Canciones y canciones y canciones que van a estar ahí para siermpre, para ser descubiertas en cualquier momento. Porque El salmón es un disco para descubrirlo de a poco. Tardamos toda una década en terminar de conocerlo y aún así sentimos que todavía nos falta llegar al fondo. El salmón es un disco impregnado de política. Hay que ser guapo para obligar a una discográfica a que te edite ¡5! discos todos juntos, cosa que también puede ser leída como un signo de debilidad de parte de las compañías, es cierto. Ese gesto de plantarse frente a la industria y pedirle más y más, fue el comienzo de una década que va a tener como protagonistas a los músicos que prefieren -o se se ven obligados a- mantenerse al margen de los grandes contratos y dedicarse a hacer música como sea. ¿Son muchas las veces que un músico pone contra las cuerdas a los directivos de un compañía? Pues Calamaro lo hizo y no es un invento. Se supo que hubo resistencia a editar esos 5 discos juntos, por eso llegaron a negociar la salida de uno que se vendía de manera individual. Perece que el planteo de AC hubiese sido: ¿Así que vendo mucho? ¿Así que edité un disco doble con 38 canciones y fue un éxito? Veamos que sucede entonces con uno de más de ¡100! canciones. Y si me suicido comercialmente brindemos por eso. Es que calamaro venía de una década en la que había estado bien arriba y seguramente su decisión post Alta Suciedad fue nadar contra la corriente. Eso es el sentido del riesgo. Eso es lo que le faltó en su mayoría a la música y a los músicos del 2000. Y a Calamaro -sabemos- eso le sobra. Pero además Calamaro es el que cierra la década también con La lengua popular. Un década que podríamos decir - en lo que a mainstream respecta- que empieza en el 2000 y termina en el 2007. Y el que la abre y la cierra (y apaga la luz) es... Calamaro. Porque La lengua popular es el opuesto a El salmón. Ya no hay desborde, ahora hay economicismo en la utilización de los sonidos y los instrumentos. Ya no es Andrés en Deep Camboya componiendo y grabando al mismo tiempo a relación de 24 hs por día; ahora hay un plan llevado adelante por Cachorro López (quién en el video de Carnaval de Brasil aparece caracterizado como el Joven manos de Tijera, en obvia alusió a su rol en el disco) supervisando, editando, grabando lo justo y necesario y buscando un sonido limpio ATP ahora que AC está estabilizado con esposa e hijo. ¿Qué perdura entre aquel Calamaro y éste? Las canciones, nada más y nada menos. En cualquier momento de su vida Calamaro tiene buenas canciones, en los mejores y en los peores. Desde las más bobaliconas hasta las más lindas se nota la mano de un tipo que sabe en qué consiste el oficio.
¿Hay mucho indie o música alternativa o independiente en esta lista? Si. Allí pasaron buenas cosas en esta década. El meanstream tuvo poco y nada para ofrecernos, la papa estaba en caminar y escuchar lo que pasaba en la vereda opuesta a los festivales. Y allí rescatamos varios discos de esos que dejan una marca (Pez, Gabo Ferro, Coiffeur, La manzana cromática protoplasmática), pero me voy a referir a dos especialmente: Flopa Manza Minimal (idem) y La Era del sonido de Pablo Dacal. El primero fue punta de lanza en esto de revalorizar el poder de la canción (la canción es poderosa). Fue la yunta de tres caminos que venían haciéndose por separado y que confluyeron para hacer ese sólo disco que tiene temas memorables como La voz del viento, Debajo del Album blanco o Sonajeros. Había algo en el aire y ellos fueron uno de los primeros en detectarlo. Mucha estridencia, mucho festival, mucha guitarra eléctrica, entonces volvieron al sonido acústico y a las canciones. No es nada nuevo, es cierto, es que esta no es la década de la novedad. A veces no es necesario genios que dejen una huella indeleble en la historia, se necesitan personas que sepan descifrar eso que está en al aire y que pocos logran leer. Flopa Manza Minimal hicieron eso. Y está claro que no son genios, pero sí que tienen algo que en esta época donde estamos todos domesticados y programados (nosotros no programamos las computadoras, ellas nos programan a nosotros) no abunda: sensibilidad. Por eso su disco es bisagra, porque después de ese disco hubo un sonido que empezó a primar y que se acentuó en la ciudad de Buenos Aires luego de lo sucedido con Cromañón. Ellos enarbolaron sus guitarra acústicas cuando pocos lo hacían y después del 3o-12-2004 -por decisión propia u obligados por la situación de los lugares donde se tocaba- muchos músicos más optaron por oler a cuerda de nylon.
Y Dacal con ese disco inaugura una nueva era donde nos acerca (si bien ya lo venía haciendo desde antes) a toda una vertiente que es la de las orquestas. Solo o con orquesta Dacal se desmarca del resto por desfachatado, por desarreglado, por com-po-si-tor, por temas como San Valentín, por desaliñado y por informado. Ya hemos hablado largo y tendido de lo que significa La Era del sonido como concepto (la canción que está incluida en Disco de bolsillo de 2006 y el disco de 2008). Cualquier cosa busquen otros post dentro de este mismo blog o compren la revista La Otra.
Y después discos que nos remiten al género folclórico y que opto por incluir porque mantienen un lazo con la canción de autor. Creo que en el folclore han pasado cosas bastante más interesantes que en el rock y ahí están los discos de Liliana Herrero, Rally Barrionuevo, Aca Seca Trío y Tonolec para reafirmarlo. Sonoramente son muy distintos cada un de ellos entre sí pero tienen en común el haberse animado a traspasar un límite al punto de escucharlos y preguntarse qué es eso que estamos oyendo. Por empezar ninguno es de Capital Federal ni de provincia de Buenos Aires. No es un dato menor. Liliana Herrero entrerriana, Rally santiagueño, Juan Quintero (Aca Seca) tucumano y Diego Perez y Charo Bogarín (Tonolec) chaqueños. Cada propuesta -como decía- es diferente.
El disco de Liliana Herrero está dentro de las grandes obras de nuestra música popular argentina, es un trabajo de investigación concienzuda del sonido del litoral y de reivindicación de esos compositores del este que están ahí, a la vera de los ríos Paraná y Uruguay, que son grandísimos pero que -como sucede con las aguas del Paraná y del Uruguay- pocos se atreven a navegar en sus repertorios. El sonido litoraleño ha sido poco revisado incluso por los folcloristas. Tuvo que venir esta madrina algo rockera y profesora de folosofía para que caigamos en la cuenta de la importancia de obras como las de Isaco Abitbol, Ramón Ayala, Chacho Muller, Osiris Rodriguez Castillos, Coqui Ortiz, Juan L. Ortiz o el uruguayo Fernando Cabrera.
El disco de Tonolec brilla por la manera en que han logrado fusionar (y hacer que funcione) la música electrónica con la música Toba. No deben dejar pasar por alto Ay corazoncito!
Rally Barrionuevo es un irreverente que se anima a distorsionar zambas y chacareras. Canta chacarera con guitarra eléctrica. Pero no es sólo eso. En Ey Paisano! sobresale la canción que le da nombre al disco, una chorrera interminable, escrita en varias hojas de un cuaderno, que Rally le pasó a Luis Gurevich para que pusiera la música. El tema es una chaca- rap que arranca diciendo "Ey paisno!/¿Qué paso? / la historia no es fácil como creías vos". Imperdible.
Y Aca Seca es ni más ni menos que la manera en que el folclore tiene que seguir caminando. Teclados, guitarras y batería. Sutilezas, voces chiquititas pero potentes en sus modo de decir, ritmos y formas que una vez que fueron aprendidos pudieron ser estirados, rotos, llevados hacia un lugar donde por momentos es dificil de explicar de qué género estamos hablando (si es que eso alguna vez interesó). Excepto Rally, los demás están radicados en Buenos Aires. Era de esperar entonces que ese sonido que viene de las provincias repercuta en las composiciones de otros artistas que nacen en Buenos Aires. Es hora de que empecemos a mirar lo que sucede en las provincias porque a lo mejor nos enteramos que es bastante más interesane que lo que pasa acá.
Es un resumen de lo que más nos gustó de la década. A partir de ahora quedamos a disposición de ustedes. Prontito hablaremos de las canciones que más nos gustaron.

miércoles, 6 de enero de 2010

Despeinados

Dice el escritor peruano Ivan Thays en un debate con Pedro Mairal que refleja Página 12 de hoy:
"La literatura argentina me gusta muchísimo pero son todos muy peinaditos, muy ordenados; todo bien escrito, todo bien hecho, nunca se disparan. Jamás a un escritor argentino podría corregirle una coma pero siento que se quedan en el techo y rebotan como cascarudos", disparo un tanto a la ligera. En las caras de algunos escritores presentes se percibió el síntoma de un pequeño malestar, el de la discrepancia. "Borges y Bioy Casares escriben tan bonito, escriben limpio. ¿Y cuándo el extraño, el más raro que rompa la pared y haga algo distinto? Ustedes tienen una tradición en Roberto Arlt, el que desarma las cosas, el que le echa ácido a la tela. Pero Arlt no ha dejado una estela tan grande como los peinaditos. El único que me parece muy despeinado es Grombowicz. No soy de esos escritores, yo también soy peinado. Pero me encanta que existan escritores como Grombowicz. Cada vez me gusta menos Borges. Y Bioy Casares ya ni hablar". Entre los escritores argentinos contemporáneos rescató a Alan Pauls por El Pasado. "Lo que más me gusta de Alan Pauls es lo que menos me gusta de Alan pauls. En la novela hay un pintor extraño que pinta cosas obscenas y esa parte que sobra me fascina. De esas sobras haría una novela. Lo que pasa es que en una novela tan larga la sobra te molesta. Pauls es un cascarudo que rompió el techo. Pero la mayoría de los escritores argentinos y latinoamericanos son muy Volpi, bien peinaditos. Y escuchan música clásica".