viernes, 10 de octubre de 2008

El Conejo en Patologías Culturales 198


Alberto Olmedo es conocido en Formosa como el Conejo Loco. Es un personaje de esos entrañables. Lo conocimos gracias a Marcos Ramírez- fundador de The Ramírez- una noche en la que caímos en su casa, casi al final de un viaje que emprendimos para ir al encuentro de expresiones artísticas y culturales en provincias como Formosa, Misiones, Corrientes y Chaco. Uno de los que nos estaba esperando era el Conejo. Estaba inquieto. Quería mostrarnos su música, su arte, su historia, su ser. Quería mostrarse él, así como era, hablador hasta por los codos, dueño de historias que son factibles de haber sido moldeadas en el fragor de noches en vela, pero que increíblemente suenan reales. El Conejo hace música. Sus composiciones son instrumentales y son la prueba de que hay todavía quienes buscan una conexión con los trascendental a través del arte. Este es un extracto de la entrevista que le hicimos en Formosa hace varios meses ya. El resto de la historia la dejamos para que la cuente mañana en el programa.

“Usé este segundo nombre como seudónimo artístico. Hago de todo. Fui pintor, electricista, ayudante de albañil, cloaquista, pintor de autos, soy sonidista, publicista, hice sonido para festivales, para discotecas, hice grabaciones de conjuntos, publicidad callejera y guitarrista. Y ahora cuidamotos, por castigo”.

¿Porqué por castigo?

Es una historia un poquito larga. Yo hice este trabajo porque en el 2001 la parte mía cayó toda, todos caímos ahí. Y pensaba y pensaba en mi viejo oficio que había dejado por falta de lugares donde tocar ¿no? Había fundado una discoteca que más o menos 33 años llevé adelante y cayó. Cayeron todos, digamos. Y luego de eso pensé seriamente volver, pero algunas circunstancias atadas a otras –que serían largas de explicar- hicieron que vuelva a mi viejo trabajo que era este: solista instrumental. Luego de recorrer diversos conjuntos, cantidades inmensas de conjuntos tanto en Rosario como acá en Formosa, creo estos discos. Me creé un trabajo en realidad, porque hasta ahora nadie lo había hecho. Salgo a vender a la calle, primero a pulmón, después otro y otro, y fui captando los gustos de la gente, salieron varios discos de esta manera y fui vendiendo en la calle. Cada vez tenía más ajustes técnicos: una tabla donde se podía ver todo, sonido, avances publicitarios que gentilmente me ha cedido un canal de aquí de Formosa. Y así hasta que me detectaron en la calle. Primero me corrieron, el ente adecuado para eso es Bromatología acá en Formosa, y esquivé eso. Yo soy duro de roer. Después vinieron las multas y también ponché las multas. Y después vinieron las multas seguidas de policías, con orden de secuestro. Secuestro verbal ¿no? Porque acá se maneja todo verbal, si no te vas te secuestramos todo. Había más de dos mil pesos en equipos, porque hice todo a batería para no molestar, que no digan que ocupo la luz, que hago fraude, estafa...hice todo a batería. Cargaba todo en mi vieja camionetita y frenaba en una esquina. Eran dos o tres esquinas en realidad. Y se vendía, porque son creaciones y hay que escucharlas. En algún momento me vi como un pescador que está al borde de un riachuelo tirando la caña, y tirando y tirando hasta que por ahí chas! Un pez, afuera un pez. Y luego tira durante horas, a veces días y otro pez! Así hasta que pasaba algún turista, el turista invariablemente compraba. De cada diez, nueve compraban. Veían material muy útil, y cuando le contaba la historia de que no estaba apoyado por nadie le resultaba difícil de creer, casi se iba con la convicción de que le estaba mintiendo. Porque eso no podía hacerlo solo, con persecución, sin el apoyo de ningún comercio, ni para una tapa de color.

¿Son composiciones instrumentales la tuyas?

Si, claro. Lo mío es sin palabras. Luego, en la calle, aprendí otras cosas. La primera composición era de una sola guitarra, como se toca en vivo. Después descubrí que había gente a la que no le alcanzaba eso. Por ejemplo un barrendero, alguien de poca cultura musical o que no pudiera apreciar. Entonces noté de que había composiciones que daban para ponerle dos o tres guitarras y efectos, y probé y resultó un bum, bum fue eso. Tres guitarra, efectos, pintando la escena, le despertaba emociones al que me escuchaba. Y me compraba gente que jamás me hubiera comprado. En esa etapa es cuando empezaron las persecuciones terribles y tuve que dejar porque iban a secuestrar todo.

¿Te considerás artista?

Si y no. Porque la autoestima acá es...uno siente que es pero no te dejan. Yo me siento porque sigo, no me rindo ante la adversidad.

Patologías Culturales - Mañana de 18.00 a 19.00 (por excepción)